Inseguridad, tristeza y sensación de abandono. Esas son las palabras que más repiten muchos vecinos de Ceuta al recordar la entrada masiva de miles de personas por la frontera del Tarajal el pasado jueves, un episodio que todavía cuesta explicar entre los 85.000 habitantes de la ciudad autónoma

Durante el 30 de julio y el día siguiente, las calles de Ceuta llegaron a concentrar entre 50.000 y 60.000 personas procedentes de Marruecos, una imagen que ha quedado grabada en una ciudad que ya ha vivido otras crisis migratorias, aunque ninguna de esta magnitud

Impotencia en el centro de la ciudad

Este lunes, muchos ceutíes seguían intentando entender por qué se produjo aquella situación. Algunos recuerdan también el episodio de mayo de 2021, cuando entre 12.000 y 15.000 personas accedieron por la misma zona

El dueño de un quiosco del centro, que se vio obligado a cerrar tanto el jueves como el viernes, asegura que no comprende que se permitiera una entrada constante de personas sin freno. A su juicio, aquello dio la impresión de que se estaba facilitando el acceso

En una cafetería cercana al Ayuntamiento, un empleado resumía el ambiente con una mezcla de impotencia y tristeza. Explicó que vio entrar a miles de personas y temía que ocurriera algo peor

Calles vacías y vecinos encerrados

Otros residentes relatan que no pudieron salir de casa durante dos días por la sensación de inseguridad que generó la presencia de miles de personas deambulando por el centro y distintas barriadas

Un comerciante del centro comparó lo vivido con un confinamiento y aseguró que desde su vivienda veía pasar a grupos de personas que pedían comida y tabaco. Para él, fue una escena difícil de olvidar

También un trabajador de un restaurante explicó que en su barrio fueron los propios vecinos quienes tuvieron que apartar a varios migrantes, porque había niños pequeños y miedo entre la población

Un episodio que deja huella

Entre los habitantes de Ceuta, de distintas confesiones religiosas, persiste la sensación de no entender lo sucedido en aquellas horas. Un agente de la Policía Local lo definió como un día negro para la historia de la ciudad

La normalidad empieza a recuperarse poco a poco, aunque muchos vecinos reconocen que tardarán en pasar página de una jornada que consideran una de las más duras que han vivido