Las altas temperaturas y la modificación de los calendarios laborales y vacacionales están reordenando la venta de pescado en verano en España. El desplazamiento temprano hacia la costa, la montaña y las segundas residencias ha ampliado una campaña que antes concentraba su peso en agosto
El sector detecta que el consumo se adelanta desde julio, en parte por el teletrabajo y por unas vacaciones que ya no se concentran en un solo mes. Esa movilidad beneficia a las pescaderías de zonas turísticas y a los mercados locales, donde el producto fresco gana atractivo entre los visitantes, sobre todo nacionales
Más compra fuera de la ciudad
En los destinos de veraneo también se nota más consumo en hostelería, donde el pescado forma parte de la oferta ligada a la gastronomía local. En paralelo, las tiendas especializadas observan una clientela que busca soluciones más cómodas para cocinar y comer fuera de casa
Bonito, sardina, pescados azules, mejillones y propuestas pensadas para la brasa destacan entre las opciones más vinculadas al verano. El sector subraya que el consumo al aire libre y en reuniones informales favorece preparaciones sencillas y más versátiles
Conveniencia y salud, las claves
Las empresas de gran consumo apuntan que el pescado y el marisco mantienen un papel relevante en la cesta de la compra estival, aunque con una demanda distinta. Los productos más ligeros, saludables y fáciles de preparar ganan espacio frente a formatos más tradicionales
Entre las referencias que más crecen figuran los lomos, las conservas, los ahumados y los productos listos para cocinar. También aumenta la presencia de comidas sencillas con latas de atún o sardinas en escabeche, una tendencia que sigue al alza
Desde el sector se matiza además que la caída de los kilos comprados no siempre refleja menos consumo, porque muchos hogares optan ahora por pescado fileteado en lugar de piezas enteras
El mercado se recompone
Los datos de consumo apuntan a una reorganización de la demanda para adaptarse a nuevas necesidades. En los últimos doce meses hasta junio, el consumo de pescado subió un 1,7% en volumen y un 4,9% en valor
Dentro de esa evolución, el salmón reforzó su liderazgo con un avance del 11,9%, seguido por la dorada, con un 10,8%; el boquerón, con un 7,5%; y la trucha, con un 6,9%
En cambio, bajó la compra de bacalao, merluza y otros pescados tradicionales como la lubina, el lenguado o el rape
Con este cambio de hábitos, el sector prevé que las ventas del verano se mantengan en niveles similares a los del año pasado