Human Rights Watch denunció que las autoridades de Uganda sometieron a torturas y presentaron cargos penales arbitrarios contra el político opositor Muwanga Kivumbi, vicepresidente de la Plataforma de Unidad Nacional, principal fuerza de oposición del país
Una detención marcada por el secreto
Kivumbi fue acusado el 29 de julio de incitación a la violencia y gestión de una sociedad ilegal, después de permanecer 19 días retenido e incomunicado en un lugar desconocido por militares armados
Durante la audiencia judicial, el dirigente relató que fue encapuchado, encerrado en una celda reducida y golpeado con brutalidad, lo que le provocó heridas en la cabeza, las extremidades y la espalda
El trasfondo político del caso
Las acusaciones surgieron tras un discurso en el que cuestionó la participación en política de Muhoozi Kainerugaba, hijo del presidente Yoweri Museveni y jefe de las Fuerzas Armadas, mientras ocupa un alto cargo en el Ejército
Human Rights Watch sostuvo que el sistema judicial está siendo utilizado para hostigar a críticos y opositores, y reclamó que se retiren los cargos y se investiguen las violaciones de derechos humanos denunciadas
Un patrón de presión sobre la oposición
El caso se suma a un repunte de detenciones arbitrarias y procesos judiciales contra figuras opositoras en Uganda. Entre ellas figura Kizza Besigye, excandidato presidencial, encarcelado desde noviembre de 2024 por cargos de traición
Besigye se desmayó la semana pasada en el tribunal y tuvo que ser hospitalizado después de que le negaran la libertad bajo fianza para recibir tratamiento médico
Uganda está gobernada desde 1986 por Museveni, de 81 años, en un periodo marcado por denuncias de represión política, restricciones al espacio cívico y abusos de las fuerzas de seguridad