Ávila, 27 jul (EFE).- La Escuela Nacional de Policía de Ávila afronta este lunes su tercer día como centro de acogida para los evacuados por el incendio declarado en la provincia abulense, con unas 700 personas alojadas, una cifra inferior al pico de 1.200 desplazados alcanzado el sábado. El responsable de prensa de la Escuela Nacional de Policía, Manuel Martínez, ha explicado a los medios que la mayoría de las personas que han abandonado el recinto en las últimas horas lo han hecho para alojarse con familiares llegados desde otras localidades, ya que los municipios evacuados continúan sin poder recibir a sus vecinos
Además de los evacuados, las instalaciones albergan actualmente a 130 bomberos y personal de extinción procedentes de Galicia, Cantabria, Segovia, Valladolid y Palencia. Entre las últimas incorporaciones figuran los efectivos cántabros, llegados durante la pasada noche, mientras que Galicia ha reforzado su contingente, que ha pasado de unos 23 efectivos el sábado a cerca de 40
La Escuela también funciona como base logística de los helicópteros de la Guardia Civil, cuyos pilotos pernoctan en las instalaciones antes de reincorporarse a las labores de extinción. Martínez ha destacado que el complejo tiene capacidad para acoger a más de 3.000 personas y que la organización se adapta a las necesidades de cada evacuado
Entre los alojados hay varias personas con movilidad reducida, lactantes de apenas unas semanas de vida y pacientes que requieren oxígeno o tratamientos específicos, atendidos en el centro sanitario habilitado, donde trabajan Cruz Roja, médicos, enfermeros, auxiliares y psicólogos. La incertidumbre sigue marcando el día a día de quienes permanecen lejos de sus casas
"Es muy duro", resume María Eugenia Pelayo, vecina de Burgohondo, que pasó la primera noche en el Lienzo Norte antes de ser trasladada a la Escuela. Aunque su localidad no ha sufrido daños en las viviendas, asegura que continúan viendo imágenes de focos activos y esperan noticias sobre cuándo podrán regresar
Pelayo explica que la evacuación fue precipitada y apenas tuvieron tiempo para recoger medicamentos antes de abandonar el municipio. Entre los objetos que dejaron atrás estaba la máquina que utiliza para tratar la apnea del sueño, un problema que ha podido solventar gracias a que se la han facilitado durante su estancia en la Escuela
También comenta que este domingo cumplió años y la celebración quedó reducida a la convivencia con el resto de evacuados. "Pocas personas pueden presumir de cumplir años y celebrarlo en la Escuela Nacional de Policía", bromea
La angustia por la falta de información también la comparte Eduardo, evacuado de Burgohondo, junto a su mujer y sus dos hijos. Relata que, cuando comenzaron las llamas, intentó colaborar en las tareas para frenar el avance del incendio, pero la situación obligó a desalojar la zona
"Nos dijeron que teníamos veinte minutos para coger las cosas e irnos", recuerda. Sus hijos, asegura, siguen muy afectados por la situación
Aunque la Escuela ha organizado actividades infantiles, como el espectáculo de magia, los menores "no se quieren separar de nosotros, tienen miedo". Pedro Martín Galán, vecino de El Hoyo de Pinares, reconoce haber perdido ya la noción del tiempo tras varios días fuera de casa
Vive la situación con una preocupación añadida, ya que su esposa ha sido trasladada a una residencia en Ávila y solo conoce su estado a través de su hija. También María Teresa Martín, evacuada de El Hoyo de Pinares, lamenta haber salido "con lo puesto" y asegura que la información sobre la evolución del incendio llega principalmente a través del teléfono móvil y de las noticias, mientras esperan una autorización para regresar a sus hogares
Entre los desalojados también se encontraban varias familias francesas que llegaron a la localidad de Burgohondo desde Burdeos para pasar sus vacaciones. El fuego que ha obligado a declarar la emergencia nacional en Madrid, Ávila y Toledo ha obligado al desalojo y confinamiento de cerca de 90.000 personas en total
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