Las olas de calor sucesivas y la sequía récord que golpean a Francia este verano restarán este año una décima al producto interior bruto, según el Ministerio de Economía y Finanzas

El principal golpe se concentra en la agricultura, donde el valor añadido caerá un 8 %. El propio departamento recordó que en 2003, durante una canícula histórica, ese descenso había rondado el 15 %

La agricultura, en el centro del impacto

La caída del sector responde al calor extremo y a la falta de agua, pero también a las tensiones en Oriente Medio, que han encarecido el gas y, con ello, los fertilizantes. El comercio internacional de estos productos también se ha visto alterado por el cierre del estrecho de Ormuz

El Ministerio de Agricultura estima, además, que la producción de maíz bajará un 35 % este año y que el forraje de las praderas se reducirá en torno a un tercio

Efectos limitados fuera del campo

El Gobierno admite que el calor también puede lastrar la productividad laboral y afectar obras, transportes e infraestructuras energéticas, pero sostiene que el impacto macroeconómico en el resto de sectores será más limitado

Las empresas, según esa lectura, han ajustado su organización para adaptarse a estas condiciones

El ministro de Economía y Finanzas ya había anticipado el fin de semana pasado que la caída de la producción agrícola restaría entre 0,1 y 0,2 puntos al PIB en 2026

La estimación llegó después de la revisión a la baja de la actividad en los dos primeros trimestres del año: el PIB se contrajo un 0,2 % entre enero y marzo y quedó estancado entre abril y junio

Antes de que se midiera parte de estos efectos, el Ejecutivo había rebajado en julio su previsión de crecimiento anual al 0,7 %. No prevé actualizarla hasta la presentación de los presupuestos de 2027, prevista para finales de septiembre