Madrid, 4 sep (EFE).- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha instado este viernes a los jóvenes a alzar la voz para expresar sus inquietudes sobre el futuro, pero sin permitir que esas preocupaciones deriven en odio o miedo hacia quienes tienen cerca
Durante la inauguración de la XXXI Asamblea General del Consejo de la Juventud de España, Sánchez ha pedido a los asistentes que sigan señalando lo que no les convence y que no se conformen con soluciones simples para problemas complejos, al considerar que esa actitud conduce al fracaso y a la frustración
Las redes sociales, un reto y una oportunidad
El jefe del Ejecutivo ha advertido de que el odio y el miedo están cada vez más presentes en la sociedad, sobre todo a través de las redes sociales, a las que ha descrito como un espacio que también puede usarse para reunir voces y trasladar preocupaciones legítimas
En ese sentido, ha defendido que estas herramientas deben servir como punto de encuentro y no como un vehículo para alimentar la desconfianza o la hostilidad
Escuchar a la juventud
Sánchez ha bromeado con que no siempre entiende el lenguaje de los más jóvenes, pese a tener dos hijas, y ha señalado que el error de los adultos es creer que deben comprender todos sus códigos antes de escucharlos
Ha subrayado que lo importante es atender a su realidad y entender qué les preocupa. Como ejemplo, ha dicho que no necesita saber expresiones como "farmear aura" para saber que pagar medio sueldo en un alquiler es un problema, ni conocer qué significa "NPC" para entender que una beca puede ser decisiva para seguir estudiando
Vivienda y políticas públicas
El presidente ha defendido la necesidad de contar con la voz de los jóvenes en la elaboración de políticas públicas, porque su participación tiene, a su juicio, un gran valor para acertar en las decisiones que les afectan
También ha repasado algunos de los principales retos para las nuevas generaciones, como las guerras, los discursos de odio, los cambios tecnológicos y el impacto de las crisis en los derechos laborales
Entre las respuestas del Gobierno, ha destacado la Ley de Vivienda y la intervención pública en el mercado para intentar frenar el precio del alquiler y la compra de vivienda, además de impulsar más vivienda pública. Sánchez ha sostenido que, si en las últimas cuatro o cinco décadas no se hubiera vendido tanta vivienda protegida, España no estaría hoy con solo un 2 % de inmuebles públicos