Al Hamidiya marca el cierre de una etapa

En el mercado más antiguo de Damasco, la retirada definitiva de los billetes con el rostro de Bachar al Asad ya se vive como un hecho inminente. La antigua divisa dejará de tener valor legal el 31 de julio, en el tramo final de una reforma que busca simplificar la libra siria y cerrar una etapa política reciente

La nueva moneda comenzó a circular el 1 de enero de 2026 con una equivalencia de 100 libras antiguas por una nueva. Tras varias ampliaciones del plazo para facilitar la transición en todo el país, las autoridades fijaron el final de julio como fecha límite para la convivencia de ambos billetes

Billetes nuevos, símbolos nuevos

Los nuevos papeles, en tonos rosa y verde, sustituyen los retratos de Asad por imágenes de trigo y aceitunas, elementos vinculados al patrimonio agrícola sirio. Para muchos comerciantes y compradores, el cambio no solo tiene valor político: también les resulta más cómodo manejar billetes de mayor denominación y con menos ceros

La medida llega después de años de inflación acumulada durante la guerra iniciada en 2011, que obligaba a transportar grandes fajos de efectivo para operaciones cotidianas. Con la redenominación, la compra diaria se ha vuelto menos pesada y más simple para parte de la población

Una transición con fricciones

Pese a que la normativa obliga a aceptar las dos versiones de la moneda hasta el plazo fijado, en los comercios ya aparecen tensiones. Algunos vendedores rechazan por adelantado los billetes antiguos, lo que provoca discusiones y confusión entre clientes y tenderos

El Banco Central mantendrá ventanillas para el canje durante cinco años, de modo que la vieja divisa siga pudiendo intercambiarse después de perder su curso legal. Aun así, el cierre del plazo concentra la presión sobre Damasco y otras ciudades para completar la adaptación sin sobresaltos

La economía sigue sin resolver lo esencial

En el sector financiero, la reforma se interpreta como una herramienta útil para agilizar transacciones y ordenar precios, pero no como una solución definitiva. Aunque la nueva moneda reduce la incomodidad de llevar grandes cantidades de billetes, no corrige por sí sola la inflación ni los problemas económicos de fondo

El mercado del dólar continúa siendo el principal termómetro de la confianza ciudadana y, por ahora, no muestra señales claras de estabilización. En ese contexto, Siria llega al fin de julio entre el alivio de dejar atrás los billetes del antiguo régimen y la incertidumbre sobre si la nueva moneda bastará para dar oxígeno a la economía