El yacimiento de Ruidera, en Ciudad Real, gana peso en el estudio de la evolución humana tras la identificación de un fragmento de cráneo de más de 200.000 años de antigüedad. El hallazgo, bautizado como RVH-1, aporta el primer resto craneal humano con cronología asociada publicado de este enclave

Las excavaciones comenzaron en 2023 y, desde entonces, el equipo ha recuperado restos humanos, fauna e industria lítica. Ahora, el fósil se presenta como una pieza central para entender mejor quiénes habitaron el sur de Europa durante el Pleistoceno Medio

Un cráneo grueso y antiguo

RVH-1 corresponde en su mayor parte al parietal izquierdo, con unos 2 centímetros de hueso frontal. Los investigadores creen que perteneció a un individuo adulto joven o adolescente y destacan sobre todo el grosor del fragmento, cercano a los 12 milímetros

Ese dato lo sitúa más cerca de homínidos arcaicos que de neandertales, cuyo cráneo suele rondar los 8 milímetros de espesor. La comparación refuerza la idea de que el fósil pertenece a una fase evolutiva previa, aunque todavía no permite cerrar su clasificación

Una especie aún por determinar

Por sus rasgos, el fósil podría acercarse a Homo heidelbergensis, pero el equipo pide prudencia. Para afinar la atribución taxonómica, los investigadores continúan analizando restos dentales recuperados en el yacimiento

La datación del fragmento se ha apoyado en una combinación de serie de uranio y luminiscencia estimulada ópticamente, una estrategia que ha permitido situar con más precisión la antigüedad del hallazgo

Más que un hallazgo aislado

Los responsables del proyecto subrayan que el valor de Ruidera no reside solo en este fósil. En el yacimiento ya se han documentado al menos 72 restos humanos y más de 120 piezas líticas, de las que solo unas pocas han sido identificadas como herramientas

También han aparecido más de 6.000 restos de fauna, con predominio de herbívoros como un caprino de tamaño medio, además de carnívoros como león de las cavernas, lobo y lince

Para el equipo, el conjunto ofrece una oportunidad excepcional para reconstruir con más detalle la presencia humana en una zona poco conocida desde el punto de vista paleoantropológico