La frustración se instaló en Boca. La goleada 3-0 ante Riestra en la primera jornada del Clausura dejó una imagen dolorosa y un balance que el técnico Rodolfo Arruabarrena no intentó disimular
"Preocupa por todo", disparó el Vasco en conferencia de prensa, y detalló: "Defensivamente, nos llegaron tres veces y nos hicieron tres goles. Ofensivamente, tampoco generamos daño. Tuvimos la pelota pero sin ímpetu para buscar el arco rival"
Un espejo que nadie quería ver
El entrenador no esquivó el golpe emocional que significó este resultado: "Es un palo importante y un baño de realidad. El primer responsable soy yo. En este club, cuando te caés, tenés que levantarte"
Arruabarrena justificó la decisión de rotar siete titulares pensando en el duelo de Copa Sudamericana frente a O'Higgins, programado para el jueves: "No llegaron a 60 horas de descanso. Tuve que repetir jugadores, pero tengo que pensar en lo físico para lo que viene"
La urgencia de encontrar un nueve
Entre los titulares, el juvenil Leonel Flores quedó como única referencia dentro del área. Ante la consulta sobre un refuerzo en esa posición, Arruabarrena fue directo: "Con el presidente Riquelme estamos buscando un 9 por la lesión de Bareiro". El delantero paraguayo padece una discopatía lumbar y la dirigencia apunta a cerrar la llegada de David Romero, proveniente de Tigre
Sin embargo, el técnico aclaró que la ausencia de un goleador no fue la causa del tropiezo: "Esta derrota no es por eso, fue por otras cuestiones. En el primer tiempo nos marcaron tres en tres llegadas. En el segundo, no inquietamos"
El mayor temor: que la derrota deje secuelas
Lo que más inquieta a Arruabarrena es el efecto psicológico que pueda tener esta caída: "El mayor riesgo es que no sepamos levantarnos. Sería una estupidez que nos haga daño a futuro"
El técnico también apuntó a la falta de contundencia como uno de los puntos a mejorar: "Me gusta tener la pelota y hacer daño, pero si no, no sirve. Podemos jugar 60 minutos más y no lograríamos entrarles. Somos Boca y tenemos que generar más"
No hay tiempo para lamentarse
Arruabarrena cerró reforzando su confianza en el plantel y pidiendo foco en lo que viene: "Veníamos de dos triunfos, todo era alegría, pero el fútbol argentino te pega un mazazo. Esto tiene que servir de experiencia. El vestuario está cementerio, está bien que duela, pero mañana hay que empezar a trabajar para el partido de Chile"
"Sé los jugadores que tengo. Por una derrota no voy a cambiar mis convicciones. Es la primera fecha, importa que nos duela, pero hasta un determinado punto", sentenció