La selección australiana de rugby aterrizó en Ezeiza tras un vuelo directo desde Sydney que no se utilizaba desde hacía 14 años. El viaje, de casi 12.000 kilómetros, fue apenas el comienzo de una gira exigente que incluye dos test-matches en la Argentina: este sábado en Jujuy, a las 16, y siete días después en Mendoza, a las 18

Los Pumas llegan a esta serie con una base más estable que la mostrada en la ventana de julio. Después de la derrota por 14-7 ante Sudáfrica en Vélez, en un partido de mucha disciplina defensiva y pocas conexiones ofensivas, el equipo de Felipe Contepomi tendrá ahora más rodaje y un rival de características muy diferentes

Un adversario rápido y con iniciativa

Con Joe Schmidt primero y luego con Les Kiss al mando, los Wallabies reforzaron el orden y la estructura sin abandonar su vocación ofensiva. Apoyados en sus forwards y en el juego aéreo, también conservan la intención de arriesgar y mover la pelota desde cualquier sector de la cancha

Sus triunfos recientes ante Japón no modifican un dato central: siguen siendo un equipo capaz de acelerar el ritmo y castigar espacios

Uno de los puntos menos resueltos sigue siendo la pareja de medios. Ryan Lonergan quedó bien posicionado para quedarse con la camiseta 9 tras el retiro definitivo de Nic White, mientras que Carter Gordon aparece como principal candidato a la apertura. Ambos son jugadores más peligrosos con la pelota en las manos que como organizadores puros

Jujuy, altura y presión

La primera escala será Jujuy, con 1.259 metros sobre el nivel del mar y una cancha de dimensiones reducidas, pegada a las tribunas. Ese entorno agrega presión y obliga a una rápida adaptación. Los australianos saben que el contexto no será cómodo y que el público local suele convertir cada detalle en una ventaja para el seleccionado argentino

En el historial reciente hubo paridad: en los últimos siete cruces, los Pumas ganaron cuatro, con goleadas incluidas, y los dos últimos tropiezos fueron por márgenes mínimos. La serie se presenta, entonces, como una prueba de contraste: Argentina buscará imponer su fortaleza física y Australia tratará de sostener su velocidad y su ambición ofensiva. Los Pumas ya están advertidos