Defensa y Justicia dominó gran parte del encuentro y llegó a sacar una ventaja de dos goles ante un Central Córdoba que atraviesa un momento irregular. Sin embargo, el conjunto santiagueño reaccionó y consiguió un empate 2-2 en un partido que terminó envuelto en reclamos y tensión

El desarrollo ofreció momentos de buen fútbol y tantos de gran factura. Jeremías Lucco, Leandro Fernández y Marco Iacobellis dejaron su sello en una noche en la que el último gol fue señalado como uno de los mejores del torneo

Una decisión del VAR cambió el cierre

Cuando transcurrían 44 minutos del segundo tiempo, el VAR llamó al árbitro Pablo Echavarría para revisar una supuesta mano de Nazareno Roselli, defensor de Defensa y Justicia. La acción había pasado inadvertida para la mayoría de los protagonistas

Fernando Espinoza, a cargo de la revisión tecnológica, comunicó la situación. Después de analizar la jugada durante casi cinco minutos, Echavarría sancionó penal y explicó que había considerado que se trató de una mano deliberada

La determinación generó fuertes discusiones porque el balón impactó en el brazo de Roselli durante un movimiento que pareció natural. La jugada abrió un intenso debate y provocó reclamos dentro y fuera del campo

Leonardo Sequeira ejecutó el penal, pero Matías Borgogno contuvo el remate. El arquero, sin embargo, se había adelantado claramente. El VAR volvió a intervenir y ordenó repetir la ejecución. En el segundo intento, Sequeira convirtió

Borgogno reaccionó con aplausos irónicos y quedó expuesto a una posible expulsión. La tensión también se trasladó al banco de Defensa y Justicia, donde Julio Vaccari y el resto de los integrantes expresaron su malestar

Un cierre con reclamos y amenazas

Con el triunfo, Defensa y Justicia podía quedar como líder del Grupo A. El árbitro adicionó 16 minutos y el equipo visitante tuvo dos oportunidades claras para marcar el tercer gol

Central Córdoba también convirtió, por intermedio de Diego Barreda, pero el tanto fue anulado por una posición adelantada milimétrica tras un centro de Sequeira

El tablero llegó a mostrar 58 minutos de juego. Los futbolistas permanecieron de pie, protestaron cada decisión y la tensión creció hasta el ingreso a los vestuarios

Leandro Fernández resumió el malestar de Central Córdoba al retirarse del campo. Cuestionó el penal sancionado y sostuvo que lo ocurrido había sido una vergüenza, además de defender el derecho de los jugadores a expresarse públicamente sobre los arbitrajes