Marito Di Stéfano, histórico utilero de la Selección argentina, y Marcelo “Daddy” D’Andrea, masajista del plantel desde hace más de veinte años, participaron de un ping-pong en el que dejaron varias postales de la intimidad del grupo

Entre bromas, contaron quiénes suelen hacer chistes, quién se destaca por el orden, quién tarda en levantarse y qué futbolista aparece siempre con pedidos de último momento. También repasaron anécdotas de apuro y recuerdos dolorosos con la camiseta argentina

De Paul, el más insistente

Cuando les preguntaron por el jugador más jodón, no hubo una sola respuesta: uno eligió a Rodrigo De Paul y el otro a Emiliano Dibu Martínez. En el rubro del más callado también aparecieron dos nombres: Lionel Messi y Nicolás Otamendi

La coincidencia llegó al señalar al más ordenado del vestuario: Lautaro Martínez. Según explicaron, el resto también mantiene el orden, pero el delantero lleva esa conducta al extremo

En cambio, prefirieron no nombrar al más desordenado. Admitieron que hay varios candidatos, pero evitaron dar identidades

También fueron directos al hablar de De Paul como el que siempre busca algo. Lo describieron como insistente, gritón y pesado, con tono de broma y sin disimular el aprecio

Dibu Martínez quedó como el más bailarín del grupo. Otamendi, por su parte, fue asociado a la música del vestuario y a la costumbre de pedir masajes incluso cuando no parecen necesarios

Un pasaporte olvidado y una salida a las corridas

Los dos colaboradores recordaron además una situación de urgencia en un aeropuerto: un jugador llegó sin su pasaporte y debieron salir a buscarlo cuando el plantel estaba por subir al avión

No revelaron el nombre del futbolista involucrado, pero sí admitieron que tuvieron que moverse con rapidez para resolver el problema antes de la partida

Los vestuarios que más dolieron

Consultados por el momento más duro que les tocó vivir, Di Stéfano eligió el Mundial de Corea-Japón 2002, en el que la Argentina quedó afuera en la primera fase

D’Andrea, en cambio, mencionó la final perdida ante Chile en la Copa América Centenario de 2016. También recordó el impacto de la derrota en la final del Mundial 2014 y la seguidilla de caídas decisivas que golpeó al grupo

Sobre el cierre, Otamendi volvió a aparecer en la charla, esta vez como el más difícil de despertar. Según contaron, nunca entrega esos “cinco minutos más” que pide al abrir los ojos