La tensión que dejó el empate entre Deportivo Cali y Atlético Bucaramanga siguió en la sala de prensa. Rafael Dudamel, técnico del equipo verdiblanco, cargó con dureza contra la actuación del entrenador rival durante los disturbios ocurridos en el estadio y sostuvo que su conducta agravó una jornada ya marcada por la invasión de hinchas al terreno de juego
La crítica de Dudamel
Dudamel calificó como vergonzoso lo ocurrido y apuntó a que, cuando faltaban dos minutos para reanudar una acción a favor de su equipo, se produjo la invasión que alteró por completo el cierre del compromiso. Según su versión, el técnico visitante pateó el balón para impedir la reanudación, avanzó hacia la mitad de la cancha, recibió la tarjeta roja y luego agredió a Keimer Sandoval dentro del campo
Para el entrenador del Cali, esa reacción terminó de encender un ambiente que ya venía cargado por la molestia de la tribuna. También pidió que el caso sea incluido en un informe severo sobre lo sucedido, al considerar que la intervención del rival terminó funcionando como una provocación
La defensa del banco visitante
Del otro lado, Javier Tetes, asistente técnico de Atlético Bucaramanga, dio una versión distinta. Aseguró que el encuentro seguía en marcha cuando comenzaron los ingresos de personas al campo y que el árbitro intentó continuar pese a la presencia de hinchas en la cancha, incluso con situaciones de tensión cerca del banco de suplentes
Tetes afirmó además que una puerta detrás del arco quedó abierta y facilitó nuevos ingresos. Según su relato, la intervención de Pablo Peirano respondió a la necesidad de proteger a los futbolistas ante la falta de control en el escenario y advirtió que no debe normalizarse la violencia ni el ingreso de personas al terreno de juego
Un final bajo presión en Palmaseca
Las imágenes de los últimos minutos muestran a varias personas subidas al alambrado y otras tratando de forzar el acceso al campo antes de la reanudación. Luego del gol del Deportivo Cali, los cruces entre jugadores y el avance de los hinchas terminaron por desbordar la situación, mientras personal de seguridad pedía el ingreso al túnel para evitar nuevos incidentes
El cierre del partido quedó así eclipsado por los disturbios y por el cruce de responsabilidades entre los dos cuerpos técnicos, en una noche que dejó más preguntas que fútbol