El festejo fue más que un gol. Cuando Matías Giménez convirtió el segundo tanto de Argentinos Juniors en el 3-0 frente a Estudiantes de Río Cuarto, sus compañeros fueron a abrazarlo de inmediato y el delantero terminó en el piso, entre lágrimas
La escena resumió el peso de un regreso que venía cargado de historia: más de diez meses sin competencia oficial por una nueva lesión de rodilla y un momento familiar muy difícil que el propio atacante contó después del partido
Un regreso largamente esperado
Giménez no jugaba desde el 21 de septiembre de 2025, cuando sufrió una lesión en la rodilla en la victoria de Argentinos ante Banfield. Antes, en marzo de 2024, ya había atravesado una rotura del ligamento cruzado de la misma rodilla cuando actuaba en Independiente
Su vuelta se había insinuado en la primera fecha del Torneo Clausura, ante Sarmiento, cuando integró el banco de suplentes. Esta vez sí sumó minutos: entró en el segundo tiempo y, apenas diez minutos después, marcó el gol que prácticamente definió el encuentro en el estadio Diego Armando Maradona
Una celebración atravesada por la emoción
Después del tanto, el delantero levantó la mirada al cielo, cayó de rodillas y quedó rodeado por sus compañeros. En las tribunas también se escuchó una fuerte ovación para un futbolista que atravesó un proceso largo y complejo hasta volver a la cancha
Más tarde explicó la dimensión de ese instante. Dijo que la lesión lo golpeó fuerte y que, en medio de esa recuperación, a su padre le detectaron cáncer. Según contó, esa situación le dio otra perspectiva sobre lo que estaba viviendo y lo ayudó a enfocarse en seguir adelante
Argentinos también compartió el momento con un video en sus redes, donde Giménez agradeció el respaldo de sus compañeros, del cuerpo técnico, del cuerpo médico y de los hinchas por el acompañamiento durante todo el proceso
Una noche con sello colectivo
En lo futbolístico, Argentinos resolvió el partido con autoridad y completó la victoria con goles de Gastón Verón, Giménez y Hernán López Muñoz
Pero la imagen de la noche fue otra: un goleador abrazado por todo el equipo, una tribuna rendida a su regreso y una historia personal que encontró alivio en la red