Gaby Pérez del Solar, una de las grandes figuras del vóley peruano, volvió a hablar sobre la selección nacional y sobre lo que implica defender la camiseta blanquirroja

La excentral, medallista de plata en Seúl 1988 e integrante del Salón de la Fama de este deporte, recordó que su decisión de dejar de ir al equipo nacional fue parte de su retiro definitivo. Desde esa experiencia, destacó que representar al país trasciende cualquier beneficio económico o incomodidad física

La camiseta como compromiso total

Pérez del Solar remarcó que ponerse la camiseta del Perú supone una entrega que va mucho más allá del salario o de una molestia menor. También subrayó el impacto emocional que tiene escuchar el himno nacional y vestir los colores del país frente a todo el público

Para ella, ese deseo nace desde las categorías menores, donde muchas jugadoras sueñan con llegar algún día a la selección absoluta

Una mirada comprensiva sobre las ausencias

La exjugadora evitó criticar de forma directa a quienes rechazan convocatorias y sostuvo que cada una tendrá sus razones

Aun así, mencionó que la Liga Peruana de Vóley es extensa y exigente, y que ese ritmo puede terminar afectando el estado físico de las deportistas. También señaló que el torneo forma parte de un negocio que involucra a la federación y a las empresas que invierten

En esa línea, consideró que algunas voleibolistas priorizan oportunidades en el extranjero y optan por cuidarse para no arriesgar contratos o futuras propuestas

El desgaste que también pesa

Pérez del Solar añadió que el cansancio mental puede ser otro factor decisivo. Según explicó, algunas jugadoras llegan tan presionadas o estresadas que prefieren no continuar con la exigencia de la selección en determinados momentos

Su postura final fue clara: cada deportista toma sus propias decisiones, pero vestir la camiseta del Perú sigue siendo, para ella, uno de los mayores honores del deporte