Hace apenas unas semanas, Gianni Infantino parecía salir fortalecido del Mundial: cerró la final en el MetLife Stadium junto a Donald Trump, recibió elogios por la organización del torneo y regresó a Suiza con el respaldo de la gran mayoría de las 211 federaciones afiliadas a la FIFA

Hoy, ese escenario cambió de forma abrupta. Su continuidad al frente del organismo quedó bajo presión después de impulsar la tercerización de la explotación comercial de los principales torneos de la FIFA, una iniciativa que abrió un frente de conflicto con varias federaciones y rompió apoyos que parecían asegurados

La propuesta que encendió la crisis

El plan consistía en crear FIFA Forward Entreprise para administrar los derechos comerciales del Mundial masculino, el Mundial femenino y el Mundial de Clubes con participación de capital privado. A cada federación se le ofrecieron 20 millones de dólares, el doble de lo previsto para los próximos cuatro años

La oferta quedó atravesada por el rechazo político. Varias federaciones cuestionaron la falta de consulta y la opacidad del proceso. Entre los nombres involucrados apareció Thrive Eternal, un fondo creado por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno de Donald Trump

Además, trascendió que el propio Infantino proyectaba asumir como CEO de la nueva empresa en 2031, con un salario superior a los 30 millones de euros anuales, una vez concluido un eventual tercer mandato

Las federaciones se dieron vuelta

Inglaterra fue la primera gran potencia en salir con un mensaje frontal: pidió una revisión completa del liderazgo y la gobernanza de la FIFA. Gales, Suecia, Serbia e Inglaterra ya adelantaron que no respaldarán la reelección de Infantino

La UEFA calificó el proyecto como inadmisible, amagó con un boicot a competencias de la FIFA y evalúa acciones legales. La Concacaf expresó profunda preocupación por la falta de transparencia y los plazos. La AFC terminó alineándose con esas críticas. África mantuvo una postura más cauta, mientras que la Conmebol evitó romper con el presidente aunque reclamó más precisiones

La OFC también adoptó un tono prudente. En paralelo, Carlos Cordeiro, principal asesor de Infantino, renunció y cuestionó la incorporación de capital privado

Una elección que volvió a abrirse

Infantino fue reelegido sin oposición en 2019 y 2023, y los estatutos de la FIFA le permiten un último mandato de cuatro años. Pero por primera vez desde su llegada al poder en 2016, aparecen posibles rivales para 2027

Entre ellos figuran Victor Montagliani, Nasser al-Khelaïfi y Patrice Motsepe, además de otros dirigentes europeos que todavía no reúnen consenso. La inscripción de candidaturas vence el 18 de noviembre y la votación será en Rabat cuatro meses después

El costo del poder

Infantino llegó a la presidencia prometiendo restaurar la imagen de la FIFA y globalizar el fútbol. Lo logró en parte, pero la concentración de poder y la expansión del negocio terminaron empujándolo a su crisis más seria

Mientras busca respaldo de Trump, con quien consolidó una relación política visible durante el Mundial, el dirigente suizo-italiano enfrenta un desafío que ya no es solo deportivo: su liderazgo, por primera vez, dejó de parecer inevitable