Julián Álvarez atraviesa días decisivos en medio de una situación deportiva y contractual que sigue abierta. A menos de dos meses de haber dejado en claro que veía con buenos ojos una transferencia, el delantero argentino volvió a ponerse en contacto con Atlético de Madrid para iniciar, desde la distancia, el plan de trabajo individual previsto para los futbolistas que participaron del Mundial

El atacante de 26 años todavía está de vacaciones en Ibiza, pero aprovechará sus últimos nueve días de descanso siguiendo las pautas físicas que le marcó el club antes de reincorporarse el lunes 10

Un futuro que se aleja de Barcelona

La chance de un pase a Barcelona aparece hoy más lejana que nunca. El vínculo entre el club catalán y Atlético quedó tensado por la insistencia para tentar al delantero, un conflicto que incluso derivó en una denuncia ante la RFEF y la FIFA

Álvarez tiene contrato con el equipo madrileño hasta el 30 de junio de 2030 y una cláusula de rescisión fijada en 500 millones de euros. Atlético ya intentó prolongar ese acuerdo, pero no hubo avances

Reincorporación con tensión, pero sin ruptura

En el entorno del jugador no imaginan una medida extrema como una ausencia a los entrenamientos. Por ahora, la decisión de comenzar el plan a distancia sugiere una vuelta con cierta normalidad, aunque el mercado de pases en Europa siga abierto y cualquier movimiento pueda reactivar la especulación

Si no aparece una oferta del exterior que cambie el escenario, las opciones quedan reducidas: seguir en Atlético con el malestar de una parte de la hinchada o esperar una nueva salida que modifique la postura de la dirigencia. De momento, ni Barcelona ni Real Madrid asoman como destinos probables