Mario “Marito” Di Stéfano y Marcelo “Daddy” D’Andrea, dos de los hombres que mejor conocen la intimidad de la Selección argentina, repasaron algunas escenas habituales del vestuario y dejaron una serie de definiciones sobre el plantel

Los más inquietos y los más prolijos

Consultados por el jugador más bromista, no coincidieron en una sola respuesta: uno apuntó a Rodrigo De Paul y el otro a Emiliano Dibu Martínez. Para el más reservado, también aparecieron dos nombres: Lionel Messi y Nicolás Otamendi

En cambio, sí hubo acuerdo al elegir al más ordenado: Lautaro Martínez. Según contaron, el delantero marca el estándar más alto en ese rubro, aunque aclararon que el resto también mantiene cierto orden

De Paul, Dibu y Otamendi, siempre en escena

Cuando les preguntaron quién estaba siempre encima para pedir algo, la respuesta fue inmediata: De Paul. Lo describieron como insistente, cargado de energía y muy hablador dentro del grupo

Dibu Martínez apareció como el más bailarín del plantel, mientras que Otamendi fue señalado varias veces: además de figurar entre los más callados, suele elegir la música del vestuario y, según contaron, también es quien más masajes pide

Sobre ese punto, los colaboradores dejaron una de las postales más llamativas: incluso cuando no lo necesita, el defensor insiste con el pedido. También lo marcaron como el jugador más difícil para levantarse a tiempo

Un pasaporte olvidado y una carrera contra el reloj

Entre las anécdotas de la rutina, recordaron una situación de apuro en un aeropuerto: un futbolista había olvidado su pasaporte y el personal tuvo que salir a buscarlo justo cuando la delegación estaba por embarcar

Sin revelar el nombre, contaron el episodio con humor, pero dejaron claro que fue una corrida contra el tiempo para evitar problemas antes del viaje

Los vestuarios más duros

También hablaron de los momentos más difíciles que vivieron con la Selección. Marito eligió la eliminación en Corea-Japón 2002, mientras que Daddy recordó especialmente la final perdida ante Chile en la Copa América Centenario de 2016

Además, remarcó el impacto que había dejado la derrota en la final del Mundial 2014, una de las heridas más profundas de aquel ciclo