Racing y Rosario Central igualaron 0-0 en el Gigante de Arroyito, en un encuentro friccionado, con pocas situaciones claras y una resolución acorde a lo que ofreció el juego
Un cruce con antecedentes pesados
El partido llegó atravesado por el recuerdo del último cruce entre ambos, todavía marcado por la polémica arbitral y por el clima caliente que había dejado ese antecedente reciente. Esta vez, el contexto también pesó: Central necesitaba una respuesta para bajar la tensión interna, mientras Racing buscaba sostener su buena racha bajo la conducción de Juan Pablo Vojvoda
El entrenador de Racing volvió a mover piezas pese a los dos triunfos previos y dispuso varios cambios de nombres. Santiago Sosa fue titular y capitán, aun con las negociaciones abiertas por su futuro
Las chances que no entraron
Durante el primer cuarto de hora, el partido se jugó lejos de los arcos. Los dos equipos cerraron espacios y casi no lograron romper líneas
La primera ocasión nítida fue para Racing, a los 19 minutos, cuando Lautaro Díaz quedó frente a Jeremías Ledesma tras una salida rápida y definió por encima del travesaño. Poco después respondió Central con un remate de Jaminton Campaz, bien contenido por Facundo Cambeses
El equipo local tuvo su tramo más prometedor en el medio de la etapa inicial y desperdició una acción muy clara a los 32: Campaz ingresó por izquierda, eligió tocar hacia atrás en vez de rematar y Giovanni Cantizano apareció bloqueado por Sosa cuando parecía posible el 1-0
Racing también pudo abrir el marcador sobre el cierre de esa parte. Lautaro Díaz resolvió una jugada individual y dejó a Santiago Solari mano a mano, pero el remate terminó en el travesaño
El VAR y el cierre apagado
En el segundo tiempo, una revisión del VAR anuló una definición de Facundo Mallo, que había convertido de rabona en posición adelantada tras un tiro libre de Ángel Di María
Después de esa acción, el trámite se volvió más trabado todavía. Hubo muchas interrupciones, pocas sociedades y casi ningún pase que cambiara el ritmo del encuentro
Los cambios de ambos entrenadores no alteraron el desarrollo y el empate sin goles terminó siendo la síntesis más justa de una noche con escasa precisión y mucho desgaste