En River aseguran que la continuidad de Eduardo Coudet no se mide partido a partido. Pero el arranque del semestre dejó al equipo con poco aire: la eliminación ante Aldosivi en la Copa Argentina y la caída frente a Barracas Central en el debut del Clausura expusieron problemas futbolísticos, de armado y de planificación que ya no admiten demasiada espera

Este miércoles, ante Gimnasia en La Plata, y el domingo, contra Rosario Central en Núñez, el conjunto millonario tendrá dos chances inmediatas de cortar la mala racha. La necesidad es clara: mejorar y ganar dejaron de ser objetivos deseables para convertirse en urgencias

Un equipo que no termina de encontrarse

River lleva casi tres años sin recuperar una identidad firme. Cambiaron nombres, técnicos y dirigentes, pero el equipo sigue sin ofrecer una versión confiable. El último antecedente de un funcionamiento reconocible fue el campeón de la Liga Profesional 2023, con Martín Demichelis, cuando el equipo combinó vértigo, eficacia ofensiva y dominio en el Monumental

Desde entonces, el presente se volvió errático. Con Coudet, que asumió a comienzos de marzo, el equipo no logró corregir esa deriva. En los dos partidos del semestre mostró muy poco: faltó creatividad, sorpresa y desequilibrio. La posesión larga sin profundidad terminó por impacientar al Monumental, que despidió al equipo con silbidos

El segundo tiempo ante Barracas Central fue especialmente preocupante. Incluso con cuatro delanteros en cancha durante más de 45 minutos, River no encontró respuestas y terminó ofreciendo una imagen desordenada, impropia para el inicio de una temporada que todavía está en movimiento

El mercado y la planificación, bajo la lupa

El mal arranque también dejó expuestas las grietas de la planificación deportiva, encabezada por Stefano Di Carlo, Enzo Francescoli y Pablo Longoria, junto con el entrenador. River apartó a 13 futbolistas y, hasta ahora, solo resolvió las salidas de Paulo Díaz y Maxi Meza

Hizo la pretemporada en Alicante con apenas 18 jugadores, cuatro de ellos arqueros, y debió sumar de urgencia a cuatro juveniles para completar el plantel en un amistoso ante Flamengo

A eso se sumó la rescisión de Juanfer Quintero, en una salida que dejó ruido interno. El club incorporó seis refuerzos, aunque por ahora ninguno cubre la principal falencia: la generación de juego

Por ese motivo, la prioridad sigue siendo completar el plantel con mediocampistas que eleven el volumen futbolístico. Tobías Andrada, de Vélez, y Esequiel Barco, de Spartak Moscú, son dos gestiones abiertas

También aparece la chance, cada vez más lejana, de Thiago Almada, mientras se evalúa un préstamo de Franco Mastantuono con Real Madrid. Además, River conversa por Francisco Ortega, lateral izquierdo de Olympiacos, y no descarta sumar un marcador central

Pezzella, el único regreso que no se descarta

Entre los jugadores apartados que entrenan en Cantilo, de 10 a 13, el único con una posibilidad mínima de volver es Germán Pezzella. Esa chance depende de una conversación en la que los referentes, con Otamendi y Acuña al frente, expresen su postura

En el plantel hay malestar por la decisión dirigencial. Consideran que hubo un destrato innecesario hacia compañeros del grupo, y eso también fue enfriando la mirada de varios futbolistas sobre el entrenador

River jugará sin Aníbal Moreno, lesionado, y con la posibilidad concreta de que Ángel Correa sea titular por primera vez. El panorama es exigente y el crédito del plantel y del cuerpo técnico parece haber alcanzado un límite, aunque desde la dirigencia insisten en que no habrá una evaluación día a día del técnico

Coudet firmó contrato el 4 de marzo y su vínculo vence en diciembre de 2027, pero existe una cláusula para que ambas partes lo interrumpan de manera unilateral y sin compensación en diciembre de este año. Por ahora, ese es el plazo más concreto. El resto sigue abierto