River atraviesa un arranque alarmante. Ni la base que quedó después de la depuración del plantel ni las nuevas incorporaciones lograron ordenar un equipo que se muestra descompuesto, sin conexiones claras y con una producción ofensiva muy pobre

En La Plata, Gimnasia lo venció 1-0 y expuso otra vez sus falencias. El local lo esperó con un bloque compacto, le cerró los caminos y terminó golpeándolo en el tramo final con un cabezazo de Steimbach. Antes, ya había tenido otra chance clara con Auzmendi

Un equipo sin respuestas

Coudet volvió al banco tras la suspensión y no encontró soluciones. Hizo cuatro cambios respecto del estreno frente a Barracas, pero el equipo siguió sin reacción. River tuvo la pelota por momentos, pero casi nunca supo qué hacer con ella

Freitas fue el más activo, aunque demasiado solo. Correa dejó algunos destellos, pero no logró asumir el rol de conductor. Beltrán pasó inadvertido y los ingresos de Borré y Colidio tampoco modificaron la escena

La inversión no alcanza

Con la inminente llegada del juvenil Tobías Andrada, River superó los 30 millones de dólares gastados en este mercado. Sin embargo, la inversión no se traduce en rendimiento. El equipo acumula cuatro derrotas en sus últimos cinco partidos y arrastra una sensación de desarme permanente

La situación se agravó con nuevas ausencias en defensa. La lesión de Acuña obligó a improvisar otra vez, y Facundo González sufrió en un puesto que no es el suyo. Mientras tanto, la dirigencia sigue buscando al lateral Francisco Ortega para reforzar ese sector

Un diagnóstico preocupante

Tras el partido, Coudet reconoció el mal momento y admitió que la planificación está tardando más de lo previsto. También dejó un mensaje directo: River necesita entre tres y cuatro jugadores más para empezar a corregir el rumbo

Hoy, el equipo luce sin funcionamiento, sin solidez y sin señales de recuperación inmediata. La crisis ya no es solo de resultados: también es de identidad