Ricardo Arriazu volvió a poner en el centro del debate económico una lectura inquietante sobre el presente argentino. Para el economista, el país enfrenta una combinación que considera inédita en su trayectoria: un fuerte excedente de dólares junto con una debilidad en el empleo

Según explicó, los sectores que más crecen son los que aportan divisas y demandan poca mano de obra, mientras que los que retroceden suelen necesitar dólares y empleo en mayor medida. Esa divergencia, afirmó, ayuda a entender por qué los números macro no siempre se traducen en una mejora visible de la actividad o del clima social

Un mercado laboral rezagado frente al frente externo

Arriazu señaló que nunca había visto una situación similar: abundancia cambiaria al mismo tiempo que falta trabajo. La frase resumió su diagnóstico sobre el cambio estructural que, a su criterio, atraviesa la economía argentina

En ese marco, advirtió que la mejora en algunos indicadores no alcanza para compensar la pérdida de dinamismo en rubros más intensivos en empleo, lo que alimenta una recuperación desigual

La actividad, entre récord y retroceso

El economista también se detuvo en la evolución de la actividad. Recordó que en marzo se había alcanzado un máximo histórico, pero luego la economía cayó en junio, algo que consideró inesperado

Descartó que la explicación sea solo estadística y remarcó que, en una economía con capacidad ociosa, el nivel de actividad depende de la demanda agregada. En ese punto, comparó junio contra junio y sostuvo que hubo mejores términos de intercambio, menor salida de capitales y un Brasil más sólido, factores que deberían haber impulsado el crecimiento

Sin embargo, ubicó en la política monetaria el factor decisivo. Dijo que los depósitos crecieron más que el crédito y sostuvo que esa relación enfría la actividad. También vinculó el cuadro con la decisión oficial de comprar dólares sin esterilización y financiar esas compras con más deuda de la que vencía, lo que, según su lectura, reduce poder de compra en la economía interna

Críticas al debate sobre monetización

Arriazu cuestionó varios supuestos difundidos sobre una mayor monetización. Afirmó que la cantidad de dinero no la define el Gobierno sino el público, porque es la demanda de pesos la que determina cuánta emisión puede ser absorbida sin presión sobre el dólar

También valoró el giro de estrategia respecto del año pasado, cuando el Banco Central compró divisas sin esterilizar. Para él, ese fue el camino correcto

Además, rechazó la idea de que el actual esquema cambiario sea insostenible por definición. Apoyado en distintas corrientes teóricas, sostuvo que mover el tipo de cambio no resuelve por sí solo los problemas del comercio exterior

Los números del frente externo

Para reforzar su argumento, repasó la mejora del saldo comercial. Dijo que el superávit del año pasado fue de USD 11.500 millones y que sus propias estimaciones fueron subiendo durante el año, hasta llegar a los USD 27.000 millones actuales. A eso sumó un superávit de cuenta corriente de USD 9.000 millones

Con ese cuadro, se preguntó de dónde podría surgir una presión cambiaria relevante y concluyó que solo un error de política podría generar ese resultado

Deuda, reservas y tensión electoral

Sobre el programa financiero 2026-2027 presentado por el Gobierno, Arriazu diferenció dos planos: el pago de la deuda y la defensa del peso ante una eventual corrida. En el primer caso, mencionó el uso de dólares ya comprados, el refinanciamiento de pasivos dentro del sector público, el acuerdo con el FMI y otros organismos, y colocaciones en el mercado local

También consideró conservadora la proyección oficial de un excedente de USD 3.700 millones para este año

En relación con el año electoral, dijo que la probabilidad de tensión cambiaria es alta, aunque aclaró que la cantidad de pesos en la economía no parece suficiente para superar las reservas disponibles del Banco Central. Según explicó, lo que definirá el rumbo no es solo la defensa actual del Gobierno, sino la política que aplique la administración que llegue después de las elecciones

Como dato adicional, mencionó que la compra de dólares por parte de particulares cayó a cerca de la mitad respecto del año pasado, una variación que, según su lectura, deja más recursos disponibles para la demanda interna