La soja cerró este lunes con una baja brusca en Chicago y dejó atrás, en una sola rueda, la recuperación que había mostrado la semana anterior. La posición agosto retrocedió US$14,51 por tonelada y terminó en US$444,05, después de haber superado los US$458 el viernes, su nivel más alto en al menos dos años
El ajuste respondió a una combinación de factores: menor tensión en Medio Oriente, caída del petróleo y una mejora en las perspectivas climáticas para las principales zonas agrícolas de Estados Unidos. Con más lluvias previstas para el cierre de la primera semana de agosto, el mercado descontó mejores condiciones para soja y maíz
Petróleo más débil, soja bajo presión
La baja del crudo pesó de lleno sobre la oleaginosa. El aceite de soja, una insumo clave para la producción de biocombustibles, acompañó ese movimiento y reforzó la corrección en los precios
Especialistas del mercado señalaron que la distensión en el frente geopolítico redujo el temor a problemas en el abastecimiento mundial de petróleo, lo que debilitó también a los activos energéticos. A eso se sumó la expectativa de que el conflicto en Medio Oriente no escale y la atención puesta en el Estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio global de crudo
Clima mejorado en Estados Unidos
Los nuevos modelos meteorológicos incorporaron precipitaciones para el final de la primera semana de agosto y borraron de los mapas las zonas donde antes se esperaban lluvias por debajo de lo normal. Ese cambio mejoró el panorama para los cultivos y alivió la preocupación por la evolución productiva de la campaña
También influyó el avance de las negociaciones entre Rusia y Ucrania y la toma de ganancias de los fondos después del salto de la semana pasada, que aceleró el retroceso de las cotizaciones
Menor golpe en el mercado argentino
En Rosario, la baja fue bastante más acotada. La posición agosto cerró en US$342 por tonelada, con una caída de US$6, menos de la mitad de lo que perdió en Chicago
La diferencia se explica, en parte, porque Estados Unidos siente más el impacto del complejo sojero y de la política de biocombustibles. Pero también porque en la Argentina muchos productores no necesitan vender soja para obtener liquidez: cuentan con maíz, trigo y girasol como fuentes alternativas de ingresos
Además, la soja sigue funcionando como resguardo de valor y el menor costo del financiamiento favorece la decisión de esperar mejores precios antes de vender
Ventas demoradas y oferta disponible
El ritmo de comercialización sigue por debajo del año pasado. Según los datos del mercado, ya se vendió el 45,3% de la cosecha 2025/26, equivalente a 22,2 millones de toneladas, contra el 54,4% registrado a la misma fecha del ciclo previo
Dentro de ese volumen, el 48,1% permanece “a fijar”, es decir, sin precio definido. Para los analistas, el nivel de ventas sigue siendo lento para esta etapa del año, en un contexto en el que otros granos están cubriendo las necesidades de caja de los productores