MENDOZA.- La vitivinicultura mendocina encendió alarmas frente al proyecto oficial que busca modificar la Ley General de Vinos. El gobierno provincial, bodegueros y referentes del sector se preparan para frenar cambios que, sostienen, pueden alterar la identidad productiva de la provincia
Entre los puntos que más preocupación generan aparecen el fin del fraccionamiento en origen, la flexibilización de los controles sobre trazabilidad geográfica y la eventual disolución de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), una medida que ya enfrenta una disputa judicial
La defensa del origen
El ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, sostuvo que el cambio normativo compromete pilares centrales del modelo vitivinícola local: las indicaciones geográficas, el envasado en la provincia y el sistema de seguimiento de cada vino
Según advirtió, no se trata solo de una actividad económica, sino de una parte de la identidad mendocina y de otras regiones productoras del país
“No es lo mismo un Cabernet de Cafayate que uno de Luján de Cuyo”, remarcó, al insistir en que cada zona aporta características propias de aroma, sabor y graduación alcohólica
Los cambios que preocupan al sector
El plan oficial apunta a introducir una elaboración deslocalizada, es decir, fuera del área de producción original. También propone reducir la fiscalización del Instituto Nacional de Vitivinicultura, que pasaría a concentrarse en el producto final embotellado
Para los productores, esa flexibilización abre la puerta a adulteraciones y debilita el control sobre el recorrido del vino desde su origen hasta el consumidor
Otro de los puntos cuestionados es la habilitación de mezclas entre vinos importados entre sí o con productos nacionales. Desde el sector sostienen que eso podría afectar la diferenciación por región y favorecer la llegada de excedentes externos al mercado local
Coviar y la pelea por el financiamiento
La reforma también incluye la eliminación de la Coviar y la quita de los aportes obligatorios destinados al Plan Estratégico Vitivinícola. La medida reavivó diferencias dentro del propio sector, aunque existe una preocupación compartida por el rumbo general de la iniciativa
La entidad ya había logrado un freno judicial a un intento similar, al considerar que un decreto no puede modificar una ley. Ahora, la intención oficial es incorporar esos cambios en la Ley General de Vinos
Fabián Ruggeri, presidente de Coviar, rechazó la propuesta y advirtió que una mayor apertura podría habilitar el ingreso de vinos importados mezclados con producción local. También defendió la trazabilidad como una condición esencial para proteger la identidad del producto
El peso económico y turístico del vino
La vitivinicultura representa cerca del 15% del Producto Bruto Geográfico de Mendoza, reúne a más de 800 bodegas y a unos 20.000 productores. La provincia concentra además más del 70% de la producción de vino del país
Más allá de la actividad industrial, el sector también puso el foco en el enoturismo, un negocio que creció en la última década y que hoy convoca a más de 2 millones de visitantes por año en las bodegas mendocinas
Para los referentes locales, el debate excede una discusión técnica: está en juego el modo en que se produce, se identifica y se vende uno de los emblemas económicos y culturales de la provincia