La Fundación Pensar, el espacio de análisis ligado al Pro que conduce Mauricio Macri, instaló una pregunta incómoda para el Gobierno de Javier Milei: quiénes sienten en la práctica que el nuevo esquema económico les mejora la vida y quiénes siguen quedando afuera del alivio macro

El documento sostiene que la economía no impacta de manera uniforme. Plantea que no atraviesan el momento igual un joven o un jubilado, un trabajador formal o uno informal, una familia de clase media o una de menores ingresos, ni tampoco quien vive en la Ciudad de Buenos Aires frente a quien reside en el conurbano

Para Pensar, el oficialismo ya logró una primera meta: frenar la crisis, bajar la inflación, ordenar las cuentas y reconstruir expectativas. Pero ahora enfrenta una etapa más compleja, que consiste en transformar ese orden en una mejora visible para la vida cotidiana

Cuatro realidades sociales

El trabajo describe cuatro grupos. Están los que llegaron primero a la recuperación, con activos, dólares, propiedad o ingresos altos; los que todavía esperan una mejora pero creen que puede llegar; los que no se hundieron en la pobreza, aunque perdieron poder adquisitivo; y los perdedores directos, entre ellos jubilados de la mínima, empleados públicos, informales y hogares pobres con niños

Según el informe, la tensión central no pasa solo por la inflación o el equilibrio fiscal, sino por la capacidad del modelo de generar beneficios reconocibles para más personas. Si eso no ocurre, advierte, la mejora puede ser sólida en los números y frágil en la política

Un mapa económico que se reordena

El documento abre con un análisis de Fernando Moiguer, quien plantea que la Argentina atraviesa una transformación rápida y profunda, con rasgos de modelo extractivo. En esa lectura, consumo y producción ya no se mueven al mismo ritmo, algo que altera la forma de entender el mercado interno

También señala un desplazamiento del centro económico hacia nuevos nodos vinculados con el agro, la energía y la minería, mientras el Área Metropolitana de Buenos Aires pierde centralidad relativa. Esa mutación, dice el texto, cambia el mapa del consumo y del empleo

Hernán Lacunza agrega que los sectores que empujan el nuevo ciclo generan muchos menos puestos de trabajo que la industria, la construcción y el comercio. Por eso, advierte, el crecimiento puede concentrarse en rubros dinámicos sin derramar con la misma fuerza sobre el conjunto del empleo urbano

La política, en el tramo más delicado

Lacunza resume el desafío en tres vértices: estabilidad y crecimiento; empleo e ingreso; y continuidad institucional. Si uno falla, sostiene, el equilibrio político puede volverse inestable, sobre todo en un año electoral

En la misma línea, Mora Jozami afirma que mejora la imagen del Gobierno y crece la esperanza hacia el futuro, aunque ese apoyo todavía se apoya más en expectativas y paciencia social que en mejoras plenamente sentidas en el día a día

El cierre del informe es claro: el Gobierno ya consiguió que los números cierren, pero necesita que una porción mayor de la sociedad perciba que la mejora también le llegó a su propia vida