La economía argentina atraviesa una etapa de velocidades desiguales. Mientras la inflación cede terreno, los sectores vinculados a las exportaciones crecen con fuerza y el consumo interno permanece deprimido. Ese contraste define el panorama cambiario actual y plantea la posibilidad de que el tipo de cambio se mantenga sin grandes sobresaltos en los próximos meses
En junio, el índice de precios al consumidor avanzó 1,9% mensual, acumulando 33,5% en el último año y 16,8% en el primer semestre. El ritmo de suba sigue siendo elevado, pero retomó una senda de desaceleración. Por su parte, el Estimador Mensual de Actividad Económica de mayo registró un alza interanual de apenas 0,2%, con una caída del 0,5% frente a abril en la medición desestacionalizada
Economía heterogénea sin derrame hacia los sectores rezagados
El desempeño productivo muestra una marcada asimetría. Algunos rubros funcionan como motores de crecimiento, pero industria y comercio —clave para la generación de empleo— siguen en terreno negativo
Hasta ahora, el avance de los sectores ganadores no se trasladó a los rezagados. El empleo se sostiene gracias a la actividad informal, los salarios reales continúan deprimidos y, simultáneamente, el superávit comercial se mantiene firme con un tipo de cambio estable
Tres factores que blindan la entrada de divisas
Tres elementos apuntalan el flujo de dólares frente a una demanda interna que no crece al mismo ritmo
En primer lugar, el complejo agropecuario. Los precios internacionales mejoraron en las últimas semanas: la soja alcanzó los USD 460 la tonelada en Chicago, un máximo desde enero de 2024. A eso se suma un amplio stock exportador pendiente de liquidar, que trasciende el periodo habitual de cosecha gruesa del segundo trimestre
En segundo lugar, los anuncios derivados del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) proyectan un ingreso extra de divisas, aunque condicionado al resultado de las elecciones presidenciales de 2027, que podría alterar la dinámica de inversión
En tercer lugar, el precio del petróleo. La escalada iniciada a fines de febrero por el conflicto en Medio Oriente llevó al barril Brent a la zona de USD 100. Ese repunte, no previsto al inicio del año, refuerza el superávit comercial del sector energético y garantiza un flujo adicional de divisas al mercado de cambios
El efecto RIGI en números
Un relevamiento pormenorizado de los anuncios del régimen de estímulos muestra que los proyectos de inversión declarados ascienden a USD 31.000 millones, equivalente al 65% de la compra anual promedio de maquinaria, equipo y material de transporte registrada entre 2021 y 2025 (USD 47.000 millones). Se trata de un impacto significativo, aunque concentrado en pocos años
En materia exportadora, se proyectan USD 13.000 millones anuales adicionales entre 2027 y 2030, y cerca de USD 35.000 millones por año en régimen pleno. Eso implicaría un salto de 18% y 32%, respectivamente, sobre el promedio de USD 95.000 millones de 2021-2025
Superávit comercial: ya supera al de todo 2025
En apenas seis meses, el saldo comercial superó al registrado en el año completo anterior. Las proyecciones apuntan a exportaciones en torno a los USD 100.000 millones en 2026, con un superávit cercano a los USD 21.000 millones —casi el doble de los USD 11.320 millones de 2025
Las exportaciones muestran subas sostenidas y niveles récord, impulsadas por agro, energía y minería. Las importaciones, en tanto, siguen débiles, aunque la recuperación de la actividad industrial y del consumo en el segundo semestre podría recortar la brecha
Energía: un superávit que crece
La balanza energética fue positiva por USD 611 millones en junio, con exportaciones por USD 1.406 millones e importaciones por USD 794 millones. En el acumulado del año, el saldo mejoró en USD 2.207 millones frente al mismo periodo de 2025, explicado por mayores exportaciones por USD 2.274 millones
La composición de la actividad mantiene el patrón observado durante 2026: los sectores orientados a la exportación y menos intensivos en mano de obra lideran la recuperación, mientras que los vinculados a la demanda interna y al empleo formal continúan mostrando debilidad
El campo y la soja: precios que justifican ventas
Las actividades primarias no solo generan un boom exportador, sino que explican en gran medida el leve crecimiento económico: el PIB no primario se mantiene estancado desde el pico del segundo trimestre de 2022, y en los últimos meses la expansión del componente primario parece moderarse
En el mercado de soja, el ritmo de venta sigue lento: el 28% se realizó a precio fijo, frente al 36% promedio histórico. Si se suman negocios a fijar, la cifra llega al 43%, por debajo del 51% habitual. No obstante, los precios alcanzan niveles que incentivan la liquidación: USD 340 la tonelada disponible en Rosario, USD 350 para noviembre y USD 338 para el ciclo siguiente
El aceite de soja acompaña el alza de la energía, aunque el poroto enfrenta mayor cautela por la escalada del conflicto en Medio Oriente
Calificación soberana: las tres agencias alineadas
En el frente financiero, la noticia principal fue la mejora de la calificación por parte de Moody’s, que elevó la nota soberana a B3 desde Caa1. Con esta decisión, las tres agencias principales quedaron alineadas por primera vez en años: Fitch y S&P ya habían migrado de CCC+ a B– en mayo y junio, respectivamente
El fundamento común fue el sostenimiento del superávit fiscal, la acumulación de reservas y la consolidación de Argentina como exportador neto de energía, elementos que fortalecen el de liquidez y mejoran las perspectivas de repago ante el calendario de vencimientos de 2026 y 2027
El frente externo como nuevo ancla
Analistas coinciden en que el verdadero cambio está en el frente externo, que históricamente fue el talón de Achilles del país. La energía, la minería y la acumulación de reservas hoy juegan a favor. Sin embargo, se advierte prudencia: Argentina mantiene deuda de riesgo y está lejos del grado de inversión, y el examen decisivo será el political de cara a 2027
Cada paso al alza en la escala crediticia amplía el universo de fondos que pueden posicionarse en activos argentinos, lo cual constituye un incentivo adicional para la entrada de divisas
El pipeline de inversiones y la transformación exportadora
La perspectiva externa también se apoya en el aumento de la inversión extranjera directa en energía y minería, y en la mejora del acceso al financiamiento internacional. El pipeline de inversiones asociado al RIGI alcanza los USD 141.700 millones, equivalente a alrededor del 20% del PBI, de los cuales USD 45.000 millones ya están en ejecución
La sombra de 2027
El principal riesgo de la estrategia actual se ubica en 2027. Los vencimientos con tenedores privados y organismos multilaterales suman casi USD 25.000 millones, y el calendario electoral podría estrechar la ventana de colocación. La disyuntiva pasa por definir si conviene esperar mejores condiciones o begin a despejar el horizonte de pagos con antelación
Por ahora, la combinación de liquidación agropecuaria, compromisos del RIGI y superávit energético configura un escenario de relativa calma cambiaria que desafía la estacionalidad habitual de la economía, tradicionalmente superavitaria en la primera mitad del año y deficitaria en la segunda