Javier Milei volvió a usar en San Pablo una comparación que ya instaló en su discurso: el llamado “riesgo kuka” para cuestionar al kirchnerismo y el supuesto “riesgo Lula” para describir la incertidumbre que, según él, genera el gobierno brasileño
Pero los datos muestran una distancia clara entre los dos países. El riesgo país argentino se ubica en 439 puntos básicos, mientras que el de Brasil ronda los 175, uno de los niveles más bajos de América Latina y por debajo de México y Colombia
Un Estado más grande, pero con reglas distintas
Para varios economistas, la comparación tiene límites. Admiten que la administración de Lula mantiene una visión más intervencionista, con mayor peso del Estado y más presión tributaria, pero subrayan que Brasil conserva pilares institucionales que la Argentina fue perdiendo
Miguel Kiguel señaló que tanto Lula como Jair Bolsonaro convivieron con déficits fiscales altos, aunque financiados con deuda en moneda local y no con emisión del Banco Central. También marcó que en Brasil el Banco Central sigue siendo independiente y no actúa como fuente permanente de financiamiento del Tesoro
Según el economista, Brasil no es un modelo liberal ni de baja carga impositiva, pero sí mantiene un marco de estabilidad que protege la confianza financiera. Además, nunca reestructuró su deuda soberana ni puso en duda el pago de sus compromisos
El límite de la comparación
Iván Carrino coincidió en que Lula impulsa un Estado más grande y una mayor redistribución, aunque remarcó que eso no se parece a lo ocurrido en la Argentina bajo el kirchnerismo. Recordó que Brasil no cayó en default, no desoyó fallos internacionales y no convirtió al Banco Central en una caja de financiamiento del Tesoro
Fernando Marull explicó que el bajo riesgo brasileño también responde a una estructura histórica: buena parte de su deuda está emitida en moneda local. Para el mercado, dijo, un regreso de Lula suele implicar más presión sobre activos y tipo de cambio, pero no altera de fondo la percepción de solvencia del país
Una reacción mucho más suave
Javier Timerman sumó otra diferencia clave: cuando Lula venció a Bolsonaro en 2022, el riesgo país brasileño apenas subió entre 30 y 50 puntos. En Argentina, en cambio, la derrota de Mauricio Macri en las PASO de 2019 disparó el indicador en alrededor de 600 puntos en pocos días
Para el mercado, concluyó, puede haber preferencias por una política fiscal más ortodoxa en Brasil, pero eso no alcanza para hablar de un verdadero “riesgo Lula”