Cande Ruggeri vivió una mañana especial este domingo al completar la Media Maratón de Buenos Aires, una prueba de 21 kilómetros que reunió a más de 30 mil corredores en la ciudad

La largada se realizó a las 8 en la zona de Figueroa Alcorta y Dorrego, con un circuito renovado que atravesó algunos de los puntos más conocidos de la capital. Entre atletas profesionales y aficionados de distintos lugares del país y del mundo, Ruggeri sumó un nuevo desafío a una disciplina que ya ocupa un lugar central en su rutina

Una meta que volvió a emocionar

Después de cruzar la meta, la modelo celebró en Instagram el cierre de otro objetivo cumplido. Allí compartió imágenes de la jornada y dejó en claro que volver a terminar una carrera de esa distancia sigue teniendo para ella una carga emocional muy fuerte

Ruggeri también destacó el esfuerzo que hay detrás de cada competencia: los entrenamientos, las mañanas frías y los días en los que cuesta salir a correr. Esta vez lo hizo junto a su amiga Agustina Echegoyen, a quien le agradeció haber compartido la experiencia

Más que deporte

La participación de Ruggeri no fue una improvisación. Desde hace tiempo, el running forma parte de sus hábitos y ella misma contó que ordenó buena parte de sus días alrededor de esa práctica. Según explicó en otras oportunidades, correr le sirvió para despejarse y para atravesar momentos de ansiedad o preocupación

Para la modelo, los beneficios no pasan solo por lo físico. También remarcó en varias ocasiones el impacto que la actividad tuvo sobre su bienestar emocional y la manera en que le permitió encontrar un espacio de pausa y desconexión

La jornada tuvo además una marca histórica para el atletismo internacional: el etíope Yomif Kejelcha ganó la prueba y estableció un nuevo récord mundial de medio maratón en Buenos Aires, con 56 minutos y 51 segundos. En ese contexto, Ruggeri celebró su propio logro: sostener la preparación, volver a ponerse una meta y llegar otra vez hasta el final