Coni Marino convirtió a los besos en el centro de su nuevo trabajo teatral. La actriz, conocida por encarnar villanas en varias telenovelas, estrena A propósito de los besos en el Teatro Caras y Caretas, una puesta que escribió y armó junto a Alfredo Megna, su pareja y director de la obra

Una obra sobre el cuerpo y el encuentro

La propuesta nace de una charla casual y avanza entre referencias científicas, humor y música. La protagonista es una científica que expone, con fallidos y desvíos, una mirada sobre los besos, los abrazos y la necesidad de recuperar el contacto físico. En escena la acompaña Leandro Pitu Marquesano en piano, y el estreno será el 22 de agosto, los sábados a las 19.30

Marino sostiene que la idea apunta a volver a poner en valor el cuerpo y el encuentro, en un contexto donde los vínculos cotidianos parecen más mediados por las pantallas. También habrá un espacio en el hall de la sala, llamado Rincón de los besos, pensado para sacarse fotos y compartir el ritual que inspira la obra

De villana televisiva a docente de artistas

En su recorrido, la intérprete recuerda con humor por qué muchas veces la convocaron para papeles de mala. Según contó, un productor le dijo en los años 90 que las actrices con su eran más útiles como villanas porque sostenían la trama. Ella misma reconoce que esos personajes le dieron escenas intensas y divertidas, como las de Zíngara y Rebelde Way

Además de actuar, Marino estudió Sociología, carrera que dejó y retomó años después hasta recibirse. También trabajó durante mucho tiempo como coach vocal de artistas emergentes, entre ellos María Becerra y Flor Vigna, además de Lucky, G Sony, Sofía Clotet, Sol Sainz, Vicky Masuelli y Morena López Díaz

Una historia personal que llegó tarde y bien

La artista también habló de su relación con Megna, con quien lleva un año y medio. Se conocieron por un proyecto que no prosperó y volvieron a encontrarse tiempo después, cuando él le escribió para verse. Desde entonces están juntos y, según dice, se siente muy acompañada

Marino fue madre de Lena, de 21 años, y durante dos décadas estuvo en pareja con el padre de la joven. Hoy, además de su estreno teatral, dirige Alejandra, la enamorada del viento, homenaje a Alejandra Pizarnik que subirá a escena el domingo 23 en Pista Urbana, y también actúa en Nicandro y Alda, los domingos en el Patio de Actores