El estreno de Moria, la serie que recorre la vida de Moria Casán, volvió a poner en escena uno de los relatos más comentados de la televisión argentina: el de las mujeres albinas que vendían su pelo para las extensiones de Susana Giménez

La historia fue confirmada por Miguel Romano, el estilista histórico de la conductora, durante su paso por La mañana con Moria. Allí aseguró que el rumor tenía base real y explicó que ese cabello se usaba para lograr el tono platinado característico de la diva

Un negocio tan particular como codiciado

Paola Romano, hija del peluquero, sumó detalles sobre la dinámica en el salón. Según contó, las mujeres albinas llegaban por iniciativa propia porque se les pagaba mucho más por su pelo

También dijo que la cantidad sorprendía semana a semana y que la demanda era constante. El requisito principal era que el cabello superara los 50 centímetros de largo, algo que llevaba cerca de tres años de crecimiento

Lejos de usarse solo, ese material se mezclaba con otros cabellos para darle volumen a la melena de Giménez. La hija del estilista sostuvo además que el pago era muy alto y que quienes llevaban su pelo sabían perfectamente para qué iba a utilizarse

La escena que reactivó el mito

El tema volvió a circular a partir de un pasaje humorístico de la biopic, donde el personaje de Moria Casán se cruza con el de Susana Giménez en un salón de belleza. En ese momento aparecen dos mujeres de pelo platinado y la escena alimenta la complicidad entre ambas figuras