En 1964, la televisión estadounidense sumó una comedia que se volvió parte de la cultura popular: Hechizada. Allí, Elizabeth Montgomery dio vida a Samantha Stephens, la joven bruja que intentaba llevar una vida doméstica normal mientras ocultaba sus poderes. Con un gesto mínimo de nariz, el personaje se volvió inolvidable y la serie alcanzó un éxito inmediato
Una herencia artística marcada por la tensión
Nacida en Los Ángeles el 15 de abril de 1933, Montgomery creció en un entorno ligado al espectáculo. Era hija de la actriz Elizabeth Allen y del actor y director Robert Montgomery. La historia familiar estuvo atravesada por la muerte de su hermana mayor, Martha, antes de su nacimiento, una pérdida que impactó profundamente en su padre y endureció la relación con su segunda hija
La actriz estudió en la Academia Estadounidense de Arte Dramático de Nueva York y comenzó a trabajar en televisión en los años 50 junto a su padre. También pasó por Broadway y por el cine antes de conseguir, en 1963, el papel que cambiaría su carrera
El fenómeno de Samantha
El éxito de Hechizada fue tan grande que convirtió a Montgomery en una figura central de la cadena ABC. La serie contó también con Agnes Moorehead como Endora y con Dick York como Darrin Stephens, rol que luego pasó a manos de Dick Sargent. El reemplazo dio lugar al llamado “síndrome de Darrin”, una referencia muy recordada en la industria televisiva
Fuera de cámara, sin embargo, la relación con su padre siguió deteriorándose. Montgomery llegó a invitarlo a participar en la serie, pero él rechazó la propuesta, resentido por el estrellato que había alcanzado su hija
Amores, reinvención y compromiso
La vida personal de la actriz también estuvo llena de cambios. Antes del estreno de la serie ya se había divorciado dos veces y, en 1963, se casó con William Asher, director del programa y padre de sus tres hijos. Tras diez años de matrimonio, fue ella quien decidió poner fin a la relación y también cerrar su etapa en la comedia
Después de Hechizada, buscó papeles más dramáticos para apartarse del estereotipo que la había hecho famosa. Participó en Un caso de violación, por el que recibió una nominación al Emmy, y en La leyenda de Lizzie Borden. Además, se convirtió en una voz activa en causas sociales y apoyó públicamente a personas con VIH-SIDA y a la comunidad LGBTQ+
El final y el recuerdo
En los años 90, mientras filmaba Acusado de asesinato, comenzó a sufrir debilidad y una pérdida de peso que atribuyó a una gripe. Los estudios médicos revelaron después un cáncer colorrectal en etapa cuatro con metástasis en el hígado
Elizabeth Montgomery murió el 18 de mayo de 1995, a los 62 años, en su casa de Beverly Hills. Su figura siguió viva en la memoria popular y en un homenaje instalado en Salem, donde una estatua de bronce la recuerda como la Samantha que dejó a toda una generación hechizada