En los primeros años de los 90, Fito Páez atravesaba días de desvelo, inestabilidad y apuro creativo en un departamento de Caballito. Entre libros, cuadernos y apuntes sueltos, buscaba una canción que ordenara el caos y terminaba dejándose llevar por el piano, entre el alcohol y algunas pastillas

De ese estado nació "Carabelas nada", una pieza que condensa imágenes de la ciudad, del tango y de la deriva personal. En la letra conviven referencias a Chico Buarque, escenas porteñas y una sensación de agotamiento que también reflejaba su presente: pocos shows, poco dinero y una relación cada vez más tensa con la industria musical

Una canción escrita desde el desborde

El tema fue tomando forma en largas jornadas de trabajo y terminó de pulirse en la sala de ensayo del pasaje La Mar, también en Caballito. Con un pulso de tango atravesado por el jazz y por rasgos de rock, la canción quedó como una de las más refinadas y melancólicas de su repertorio

La grabación reunió a Guillermo Vadalá en bajo, Daniel Colombres en batería, Ricardo Verdirame en guitarra y a Tweety González y Mario Maselli alternándose en teclados. Las cuerdas de Carlos Villavicencio sumaron un clima particular, mientras la voz de Páez avanzaba con una cadencia flotante y desplazada, muy propia de su forma de cantar en esa etapa

El disco que cambió el rumbo

"Carabelas nada" integró Tercer mundo, editado en 1990, un disco que al principio el músico dudaba en publicar. Tenía un casete con poco más de diez demos y pensaba guardarlo, pero Fernando Moya insistió en que valía la pena grabarlo cuanto antes. El trabajo se hizo en los estudios ION y terminó marcando un punto de inflexión

El éxito llegó rápido: Páez viajó por Europa y, al volver, recibió la noticia de que había vendido treinta mil discos en una semana. En diciembre de 1990 llenó el Gran Rex con invitados como Luis Alberto Spinetta, Liliana Herrero, Illya Kuryaki and The Valderramas y Mercedes Sosa

A partir de ahí, su carrera entró en otra etapa, todavía nacida de aquella exploración íntima y caótica que había dado forma a una de sus canciones más duraderas