Jerónimo “Momo” Weich, hijo de Julián Weich y de Valeria Wainer, eligió instalarse lejos de la gran ciudad. Junto a su novia, Ailuz Celeste, vive en Los Hornillos, Córdoba, donde construyeron una casa de barro basada en criterios de bioconstrucción

El proyecto demandó tres años y medio de trabajo y combina materiales naturales y reutilizables, con una idea central que el propio Weich resume como regeneración: un modo de habitar que busca colaborar con la naturaleza en lugar de limitarse a reducir el impacto ambiental

Una vivienda pensada para el clima serrano

La casa tiene 56 metros cuadrados, dos plantas y terminaciones en tonos tierra. Cuenta con ventanales de doble vidrio, aberturas herméticas de aluminio símil madera y claraboyas de vidrios irregulares que dejan entrar luz natural y aportan textura al interior

La técnica constructiva es quincha, con paredes rellenas principalmente de paja aliviada, de unos 30 centímetros de espesor, y aislación tanto en muros como en techo. Además, la vivienda está orientada al norte para aprovechar mejor el sol en invierno

Entre sus recursos más llamativos aparecen los pisos de ladrillos calcáreos, una barra de cocina hecha de barro y una pequeña abertura para que sus gatos, Olivo y Buduchi, puedan entrar y salir

Para reforzar el aislamiento térmico, usaron botellas de vidrio recicladas debajo del contrapiso, generando una cámara de aire que ayuda a frenar el frío que sube desde abajo. También instalaron una estufa de doble combustión, diseñada para aprovechar mejor la leña del jardín

Detalles artesanales y soluciones ecológicas

La sala fue equipada con muebles reciclados y una de las habitaciones funciona como biblioteca. Allí también construyeron un baño seco con paredes de malla de fibra de vidrio y estucado de microcemento, aunque mantuvieron un bidé como parte del uso cotidiano

En el piso superior está el dormitorio, con una amplia vista a las montañas. Desde allí también acceden a un techo vivo cubierto de vegetación, que ayuda a absorber sonido, moderar la incidencia del sol y mantener fresca la cubierta

Ese sector suma paneles solares y un termotanque solar para calentar el agua. En el exterior, la estructura incorpora un sistema conocido como “pata de elefante”, pensado para repeler el agua y evitar que penetre en los muros, aunque la vivienda también requirió arreglos por filtraciones

El entorno completa la propuesta: un espacio verde con árboles frutales como manzano, durazno y membrillo, además de plantas como menta, girasol, aloe y tomillo

Otra casa bioconstruida en Traslasierra

A comienzos de este año, Weich mostró otra vivienda de bioconstrucción que pusieron en alquiler temporal en Traslasierra. La casa, llamada Casa Pavoreal, tiene 80 metros cuadrados y fue levantada con ladrillos de adobe

Ese inmueble incluye un living comedor luminoso, dos habitaciones equipadas, energía solar y termotanque solar. También tiene una biopiscina que recolecta agua de lluvia y funciona sin bomba ni filtros artificiales

En ese sistema, las plantas cumplen el papel de filtrado natural. Conviven especies acuáticas como lirios, nenúfares y repollitos de agua, junto con peces pequeños que ayudan a mantener el equilibrio del ecosistema y a controlar mosquitos y larvas