Los nadadores (Argentina, 2026), dirigida y escrita por Sol Iglesias SK, elige un camino poco habitual para hablar del fin del mundo: no hay ruinas monumentales ni despliegue de efectos, sino una ciudad vaciada por el calor, cuatro jóvenes que ocupan casas ajenas y una sensación persistente de agotamiento

La acción se sitúa en el “día 368 del verano”. No anochece desde hace tres días, la temperatura llega cerca de los 50 grados, los cortes de luz son frecuentes y gran parte de la población ya se fue. En ese paisaje, Victoria, Maqueta, El Rubio y Ella buscan alivio donde pueden: se meten en piletas de viviendas deshabitadas y atraviesan el día como si no hubiera otra posibilidad

La película toma como eco lejano El nadador y también deja sentir la influencia de La ciénaga. Pero aquí el derrumbe no está por venir: ya ocurrió. Lo que queda es convivir con ese presente detenido, sin grandes explicaciones sobre el origen de la crisis ni discursos subrayados sobre el clima

Una catástrofe en estado de ánimo

La puesta apuesta por la sugerencia. La fotografía de Sofía Lizzoli gana densidad a medida que avanza el relato, los encuadres cerrados refuerzan la cercanía con los cuerpos y el diseño sonoro sostiene una atmósfera tensa, extraña, casi hipnótica

También hay una decisión clara de no seguir una progresión dramática convencional. Los personajes caminan, fuman, beben, conversan, se bañan y vuelven a moverse dentro de una rutina mínima, marcada por la repetición y el calor. La distopía, acá, no se presenta como aventura ni como amenaza heroica, sino como cansancio compartido

Lejos de buscar salvadores, Los nadadores retrata a jóvenes que ya asumieron que no hay nada que arreglar. Esa renuncia le da a la película un tono singular: menos épico que sensorial, más atento a la temperatura emocional que a la explicación del desastre

En su debut, Sol Iglesias SK, nacida en 2001 y formada en la Universidad del Cine, trabaja junto al colectivo Los Nadadores Cine y prueba varias herramientas formales con libertad. No todo parece igualmente desarrollado, pero la película deja ver una voz propia, y eso alcanza para volverla una aparición valiosa