Mica Riera atraviesa un momento de alta exposición profesional y, al mismo tiempo, de resguardo personal. Está embarazada de 18 semanas, protagoniza El chat de mamis y además se mete en la piel de una versión joven de Susana Giménez en la serie Moria

Un embarazo con comienzo difícil

La actriz contó que el primer trimestre fue complicado por la intensidad de los síntomas. Para poder sostener las funciones, avisó desde el inicio a sus compañeros y al equipo de trabajo, de modo que pudieran cubrirla si era necesario

En una de las jornadas terminó necesitando reemplazo: salió de escena para vomitar tras la primera función del sábado y no pudo volver para la segunda. Aun así, destacó que la experiencia fue positiva y que se sintió contenida por el elenco

Riera explicó que aún no eligieron el nombre del bebé, que será varón, y que la fecha estimada de parto es la segunda semana de enero

Trabajo y embarazo, sin forzar el personaje

En la obra, su personaje podría convivir con un embarazo sin que eso se mencione todavía en escena. Según contó, por ahora no hicieron ningún cambio porque la transformación física todavía no se nota. Cuando eso ocurra, se adaptarán sobre la marcha

También admitió que se identifica bastante con esa madre que minimiza asuntos que no le parecen centrales, aunque bromeó con que no quiere convertirse en la que nunca está en casa

Una relación lejos del ruido

Riera mantuvo en reserva su vínculo con Tomás, su pareja. Dijo que no le interesa exponerlo porque él no se siente cómodo con la visibilidad pública, no tiene redes y tampoco pertenece al ambiente artístico

Contó que se conocieron por una app, después de un proceso largo en el que buscaba a alguien ajeno al medio. Valoró de él su mirada tranquila y empática, y remarcó que él se sintió cómodo conociéndola a ella, sin ir a buscar su trabajo en internet

La lección que le dejó su madre

Hija de la periodista Cristina Clement, recordó un episodio que marcó su adolescencia, cuando trabajaba como modelo. A los 15 años, en un desfile, un productor la humilló delante de todos por su cuerpo. Al contárselo a su madre, recibió una respuesta tajante: no volver al día siguiente. Ese consejo, dijo, le enseñó a hacerse escuchar y a no dejar que la pasen por encima

Riera aseguró que el modelaje fue una etapa sufrida, mientras que la actuación le permitió encontrar un costado lúdico. Para ella, actuar siempre tuvo más que ver con jugar que con posar

El reto de hacer a Susana sin copiarla

Sobre su papel en Moria, explicó que buscó construir una Susana anterior a la diva ya consolidada por la televisión. En vez de imitarla, trabajó su energía, su forma de moverse y su musicalidad al hablar

Tuvo apenas un mes para prepararla, vio material de archivo y entrevistas, y evitó caer en una caricatura. También contó que no llegó a encontrarse con la verdadera Susana y que, para acercarse al personaje, se depiló las cejas y usó una peluca de otra producción

Sabe que habrá comparaciones, sobre todo después de haber interpretado a Fabiana Cantilo, pero no le teme a esa vara alta. Su apuesta, dice, fue otra: mostrar a una Susana en pleno proceso de construcción