Tim Curry murió el martes en su casa de Los Ángeles a los 80 años. La policía acudió al domicilio y confirmó el deceso. Desde hacía 14 años atravesaba un cuadro de salud delicado, consecuencia de un derrame cerebral sufrido en 2012 que afectó su movilidad y su capacidad de hablar
De Cheshire al estatus de culto
Nacido el 19 de abril de 1946 en Cheshire, Inglaterra, Curry empezó su camino artístico en la música, pero pronto se inclinó por la actuación. En 1975 alcanzó uno de los puntos más altos de su carrera con The Rocky Horror Picture Show, donde interpretó al Dr. Frank-N-Furter, un papel que ya había desarrollado en teatro
La película no tuvo un éxito inmediato, pero con el tiempo se convirtió en una obra de culto. El propio Curry llegó a señalar que su aporte al personaje incluyó ideas como los zapatos de plataforma con lentejuelas y técnicas personales de maquillaje
Un intérprete asociado a los villanos
Su versatilidad quedó también en roles como Pennywise en la adaptación televisiva de It, de Stephen King, en 1990. Además, trabajó en títulos como Annie, Leyenda, Mi pobre angelito 2 y Los tres mosqueteros, y sumó numerosos trabajos de doblaje
En distintas entrevistas, Curry expresó frustración por no haber interpretado a Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes, papel que finalmente fue para Anthony Hopkins
La vida después del derrame
El episodio de 2012 marcó un antes y un después. Curry contó que todo comenzó durante un masaje, cuando le recomendaron llamar a un médico pese a que él no sentía síntomas. El diagnóstico confirmó un derrame cerebral
Después vino una rehabilitación sostenida. Aunque la recuperación fue compleja, logró seguir trabajando en doblaje y reapareció públicamente en 2016, durante la celebración por los 40 años de The Rocky Horror Picture Show
Allí habló de su estado físico y dejó en claro que el humor seguía siendo central en su manera de afrontar la adversidad. También mostró el costado reservado que mantuvo durante buena parte de su vida privada
Su muerte deja a un actor singular, dueño de una presencia inconfundible y de una carrera que convirtió a varios de sus personajes en referencias perdurables