Natalie Portman vive un momento de renovación personal. A los 45 años, espera su tercer hijo, el primero junto al productor musical francés Tanguy Destable, con quien reside en París y mantiene un bajo lejos de la exposición constante
De Jerusalén a Hollywood
Nacida en Jerusalén en 1981, su proyección internacional comenzó muy temprano, cuando a los 12 años se convirtió en una de las revelaciones de Léon: The Professional. Desde entonces, construyó una carrera sostenida entre producciones de gran alcance y cine de mayor exigencia artística
Lejos de dejar que la fama marcara por completo su recorrido, priorizó su formación. En 1999 ingresó en Harvard para estudiar Psicología, al tiempo que trabajaba en la saga Star Wars. Para no interrumpir sus estudios, acordó filmar solo durante los veranos
Formación, investigación y disciplina
Durante su etapa universitaria publicó trabajos de investigación bajo su nombre real, Natalie Hershlag, en revistas especializadas. También se le atribuye un coeficiente intelectual de 140 puntos, dato que alimentó su imagen de figura poco convencional dentro de la industria
A eso sumó un lingüístico amplio: habla inglés, hebreo y francés, y maneja nociones de alemán, árabe y japonés. Ese dominio también fue útil en su debut como directora con A Tale of Love and Darkness
Una carrera premiada y exigente
En 2011 ganó el Óscar a la mejor actriz por Black Swan, un papel que le exigió una preparación física intensa en ballet y le dejó varias lesiones durante el rodaje. Antes y después de ese reconocimiento, también dejó huella en títulos como V for Vendetta, donde incluso se rapó la cabeza para una escena clave
Su palmarés incluye además Globos de Oro, premios BAFTA y distinciones del Sindicato de Actores. En paralelo, alternó proyectos de autor con superproducciones, entre ellas su regreso al universo Marvel en Thor: Love and Thunder
Una vida más serena
Tras su divorcio del coreógrafo Benjamin Millepied en 2024, padre de sus dos hijos mayores, Aleph y Amalia, Portman parece haber encontrado estabilidad en París. La actriz ha dicho que hoy valora más con quién comparte su tiempo y qué tipo de energía quiere cerca
También reconoció en distintos momentos que convivió con el síndrome del impostor, una sensación que asomó con fuerza incluso en su graduación en Harvard en 2015, cuando habló de la necesidad de demostrar su valía intelectual
Compromiso fuera del set
Lejos de los escándalos, su rutina actual combina paseos por la ciudad, entrenamiento con Gyrotonic y una mirada política activa. Su activismo se ha centrado en los derechos de las mujeres, la sostenibilidad ambiental y una postura crítica sobre la realidad política de Israel
Con una carrera consolidada y una vida personal más reservada, Portman sigue ocupando un lugar singular en la cultura popular: el de una estrella que hizo convivir prestigio, formación y exposición pública sin perder identidad propia