Dramaturgia y dirección: Susana Torres Molina. Intérpretes: Mercedes Fraile y Silvina Katz. Asistencia de escena: Julia Molinari. Sala: Lavalle CasaAbierta, Lavalle 3644. Funciones: domingos a las 17. Duración: 70 minutos. Valoración: muy buena

Un reencuentro atravesado por el pasado

En Responsable, Susana Torres Molina retoma un territorio marcado por la militancia, la violencia política y las secuelas del exilio, pero esta vez para poner el foco en el vínculo quebrado entre dos amigas que fueron muy cercanas

Silvina pasó por la cárcel de Devoto, luego fue liberada y se instaló en España. Mecha salió de la Capital con su hijo pequeño y se refugió en un pueblo cerca de Belén, en Catamarca. Cuarenta y seis años después, la primera regresa a Buenos Aires con la intención de ver a su antigua compañera

Una conversación incómoda, necesaria

Al inicio, Mecha se muestra cerrada y desconfiada. No quiere reencontrarse con la mujer que fue amante de su pareja. Sin embargo, el diálogo avanza con paciencia y precisión hasta dejar al descubierto verdades postergadas, resentimientos viejos y la conciencia de que, en aquellos años, todo parecía posible

La obra reconstruye esa historia a partir de varios encuentros, siempre con Mecha a la defensiva y Silvina empeñada en recuperar una relación perdida. En ese intento, ambas revisan el dolor acumulado y también la vida que lograron construir después: sus profesiones, sus hijos y una forma distinta de sostenerse en el tiempo

Actuaciones y puesta en escena

El texto se apoya en una escritura afilada, capaz de delinear con inteligencia las personalidades de ambas mujeres. La tensión entre una postura rígida y una búsqueda persistente de reconciliación sostiene el interés de la obra de principio a fin

Mercedes Fraile y Silvina Katz encuentran el registro justo para dar cuerpo a personajes complejos, frágiles y atravesados por una memoria que no termina de cerrarse. La puesta aprovecha con eficacia el espacio mínimo de Lavalle CasaAbierta: gradas enfrentadas, una mesa y dos sillas bastan para concentrar toda la atención en la palabra y en la intensidad de los cuerpos

La iluminación acompaña sin intervenir de más. No hace falta nada extra: el conflicto entre estas dos mujeres alcanza para sostener una pieza que conmueve por su precisión emocional y por la fuerza de su diálogo