Tamara Paganini volvió a Gran Hermano 25 años después de haber quedado marcada por la primera edición del reality en la Argentina. Su regreso, dice, no fue una búsqueda de revancha sino una manera de cerrar un ciclo después de años de trabajo terapéutico y de reconstrucción personal
Ya afuera de la casa en la edición 2026, la exsubcampeona asegura que no esperaba llegar mucho más lejos. Sentía que su recorrido estaba entrando en su tramo final y que la definición ya no estaba a su alcance
Una casa distinta y mucho más intensa
Para Paganini, la versión actual del programa no se parece en nada a la de 2001. Dice que la convivencia es más tensa, más explosiva y con un nivel de conflicto permanente que ella no había visto antes
Según su mirada, en esta edición todo puede convertirse en motivo de discusión y, al mismo tiempo, situaciones realmente conflictivas pueden pasar inadvertidas. Eso, explica, la obligaba a vivir en estado de alerta desde que se despertaba
La violencia que vino después de la fama
La exposición que ganó con su primera participación le dejó una etapa especialmente dura. Cuenta que sufrió agresiones en la calle, insultos constantes y episodios de hostigamiento que le impidieron incluso llevar una vida cotidiana normal
También recuerda que su pareja de entonces debía buscar formas poco habituales de salir de su casa para evitar ser perseguido. En ese contexto, dice, la violencia llegó a niveles difíciles de imaginar para quien no la vivió de cerca
Sanar a los tumbos
Paganini admite que atravesó momentos muy oscuros y que llegó a tocar fondo. No se presenta como un ejemplo de superación ordenada, sino como alguien que salió adelante de manera irregular, con terapia, tiempo y mucho esfuerzo personal
Entre las pocas herramientas que identifica con claridad aparece el humor. Dice que incluso en las situaciones más trágicas intentó encontrar un costado tragicómico para seguir adelante
Qué piensa de los nuevos participantes
Al mirar a los jugadores más jóvenes, dice que le da ternura ver cómo les afecta la crítica en redes. A la vez, sostiene que la fama actual es más breve y que el impacto del afuera sigue siendo un riesgo para cualquiera que entre a la casa sin apoyo profesional
Para ella, el acompañamiento psicológico sigue siendo indispensable, más allá del sostén de la familia y de los amigos. La experiencia, advierte, solo se entiende de verdad cuando la persona la atraviesa
Su refugio hoy
Después de tantos años de exposición y dolor, asegura que su refugio siempre fue ella misma. Disfruta de la calma, del silencio y de estar sola en su casa, entre libros y cuadros
A ese espacio íntimo, cuenta, se sumó desde hace años Sebastián, su pareja, a quien define como una presencia central en su vida