Teresa Costantini mira su trayectoria con calma, como quien ya no necesita explicar demasiado. Actriz, directora, guionista y productora, fue construyendo su lugar en el cine y el teatro después de una vida atravesada por mudanzas, familia, religión y trabajo constante
Hoy vuelve a escena con Otras palabras, en una etapa que define como un regreso “homeopático”: proyectos más breves, manejables y cercanos al presente, aunque sin abandonar ideas más grandes
Teatro en dosis breves y cine que tarda más
Costantini contó que en los últimos años se acercó al teatro con obras pequeñas, después de Adán según Eva y ahora con la tercera temporada de Otras palabras, junto a Adriana Salonia
Al mismo tiempo, trabaja en un film que quiere rodar fuera de la Argentina. La historia está situada en Irlanda, fue escrita por Naomi Sheridan a partir de una idea suya y ya cuenta con guion y coproductor. Si todo avanza como espera, podría filmarse el año próximo
Las mujeres como centro y responsabilidad
La cineasta afirmó que sus historias suelen estar atravesadas por mujeres fuertes. Dijo que, más allá de la identificación personal, siente que también hay una responsabilidad: seguir contando relatos femeninos en un terreno donde todavía cuesta conseguir financiamiento o roles a cierta edad
También describió como durísima la actividad en la Argentina, con poco trabajo y con el teatro absorbiendo a muchos artistas mientras las plataformas concentran la producción audiovisual
Cartas, memoria y una tía monja
En la obra actual, las cartas tienen un papel central, y ese universo la llevó a recordar su propia historia familiar. Evocó a sor María Clara, una tía monja de clausura con la que tuvo un vínculo muy fuerte, y recordó un episodio excepcional: cuando esa comunidad religiosa tuvo que abandonar el convento y varias monjas convivieron con su familia por un tiempo
Para Costantini, la correspondencia pertenece a una forma de intimidad que hoy se fue perdiendo. Antes había espera, respuesta y reflexión; ahora, dijo, todo se vuelve más expuesto y veloz
Fe, infancia y vocación
La directora se definió como religiosa a su manera. Dijo que su formación católica, sus estudios en colegios de monjas y su contacto con otras tradiciones, como el hinduismo y el budismo, la ayudaron a desarrollar una vida espiritual amplia
También recordó su infancia entre Roma, Inglaterra y Estados Unidos. En Roma descubrió el teatro, el cine, la ópera y el arte de caminar una ciudad que, todavía hoy, la inspira
Una carrera tardía, pero propia
Costantini recordó que empezó a filmar a los 37 años, después de escribir y estudiar mucho. Su primera película, Nunca estuve en Viena, nació de un proyecto trabajado con María Luisa Bemberg y de una coproducción con España
Mirando hacia atrás, no cree que cambiaría nada. Dice que su legado está en el amor, en el tiempo compartido con hijos, nietos y bisnietos, y en seguir haciendo cosas mientras la vida se lo permita
Además del teatro y la película en Irlanda, avanza en sus memorias y mantiene conversaciones para publicarlas. Su próximo paso, resume, sigue siendo el mismo de siempre: seguir en movimiento
Para agendar: Otras palabras se presentará el martes 18 de agosto, a las 19.30, en Clásica y Moderna, avda. Callao 892