Tom Ellis no encaja fácilmente en la imagen de los personajes que suele interpretar. Aunque en pantalla acostumbra a moverse entre la seriedad, la manipulación y la oscuridad, en la charla se muestra cercano, irónico y directo

A sus 47 años, el actor galés nacido en Cardiff repasa una trayectoria que comenzó en el teatro y siguió en la televisión del Reino Unido, hasta llegar al salto internacional que le dio Lucifer, donde entre 2016 y 2021 interpretó al diablo que se instala en Los Ángeles. Después llegó Oliver, el profesor de Tell Me Lies, y ahora encabeza CIA, el spin-off de FBI creado por Dick Wolf y disponible en Universal+

Un agente encantador y poco confiable

En la nueva serie, Ellis interpreta a Colin Glass, un oficial de la CIA con encanto, humor y una buena dosis de ambigüedad. Su personaje queda obligado a trabajar con Bill Goodman, un agente del FBI que sigue las reglas al pie de la letra

El actor reconoce que Lucifer le dejó una base de seguidores muy fiel y, al mismo tiempo, más seguridad para elegir papeles. Esa experiencia, dice, lo hizo sentirse con más confianza a la hora de entrar en otro proyecto de largo aliento

También admite que todavía convive con el síndrome del impostor, aunque hoy lo atraviesa desde un lugar más maduro. En su mirada, cada trabajo anterior ayudó a prepararlo para este nuevo desafío

El humor como defensa

Ellis cuenta que un consejo de Mark Strong, recibido hace unos 20 años, sigue guiando su forma de actuar: entender muy bien en qué proyecto está y luego ir a buscar ese tono. Para él, no alcanza con construir al personaje; también hay que leer con precisión el clima general de la serie

En CIA, el actor quiso que el espionaje no apareciera solo desde la solemnidad. Sostiene que quienes trabajan en ámbitos ligados a la guerra, la policía o la inteligencia suelen apoyarse en el humor para resistir la dureza de lo que ven. Por eso, buscó que la serie incorporara esa ligereza sin perder realismo

Entre sus referencias mencionó Slow Horses, una ficción que admira por combinar tensión extrema con una dinámica entre personajes que resulta entretenida y filosa

El desafío de Oliver

Antes de terminar Lucifer, Ellis ya había encarado otro papel complejo en Tell Me Lies: Oliver, un profesor universitario casado y en secreto involucrado con una alumna. El propio actor lo recuerda como uno de sus personajes más incómodos

Explica que su método suele ser similar en todos los casos, pero que con Oliver tuvo una dificultad especial: no lograba empatizar con su moralidad. Esa distancia lo llevó a vaciarse emocionalmente para poder sostener el rol, y el resultado fue un personaje que percibió como hueco por dentro, algo que le pareció coherente con la historia

No asegura haber disfrutado del todo la experiencia, aunque sí encontró un punto de apoyo para interpretarlo. Fuera del rodaje, su hija pequeña le ayudaba a despegarse de ese clima al final de cada jornada

Teatro, escenarios y un guiño argentino

De cara al futuro, Ellis dice que le interesa volver al teatro, su primer amor. Hace años que no sube a un escenario y le entusiasma la posibilidad de trabajar con figuras como Mark Rylance o Kenneth Branagh

Al final, cuando aparece la pregunta por la Argentina, el actor admite que le encantaría conocer Buenos Aires y vivir la experiencia. Entre risas, también deja un deseo futbolero: que el Arsenal fiche a Julián Álvarez