Durante 53 años seguidos, Rentner Franz, un jubilado que vivía en Múnich, eligió Gran Canaria como destino fijo para celebrar su cumpleaños. La isla, donde había trabajado como cocinero en su juventud, se convirtió con el tiempo en un lugar de afectos, amistades y costumbre
Para sostener esa tradición, Franz ahorraba cuatro euros por día y recortaba otros gastos a lo largo del año. Ese hábito le permitió viajar durante décadas sin interrumpir su ritual personal
En 2025, sin embargo, su plan quedó en peligro. Según se informó entonces, fue engañado por la dueña de una agencia de viajes, que le cobró un pasaje aéreo que nunca se emitió. Cuando advirtió la estafa, ya no tenía dinero suficiente para comprar otro boleto
La historia generó una rápida reacción solidaria. Personas anónimas comenzaron a aportar dinero para ayudarlo a recuperar el viaje. Entre quienes colaboraron estuvieron Steffen Winkels y su esposa Alina, con 400 euros, además de simpatizantes del club 1860 Múnich, del que Franz era hincha. También se sumó Anna-Maria Ferchichi, esposa del rapero Bushido
Gracias a esa ayuda, Franz pudo viajar a Gran Canaria para cumplir 85 años. Allí fue recibido en el Café Susi por más de 30 amigos y, además, logró reunir lo necesario para volver a la isla al año siguiente
A fines de abril de 2026 regresó para celebrar sus 86 años. Sus allegados lo vivieron como un encuentro feliz, sin saber que sería el último
La víspera de su regreso a Múnich, sufrió una descompensación y fue internado en el hospital de Maspalomas. Después de diez días de tratamiento por una acumulación de líquido en los pulmones, murió en el lugar al que había regresado durante más de medio siglo
Su historia quedó marcada por la constancia, la estafa que casi frustra su viaje y la respuesta solidaria que le permitió volver a la isla que consideraba su segundo hogar