Rafael Nadal mostró parte de su vida familiar y cotidiana en una docuserie. Entre las imágenes aparece su casa de Porto Cristo, en Mallorca, la isla española donde nació y creció
La historia de la propiedad comenzó en 2013, cuando Nadal y Mery Perelló compraron una mansión con salida directa al mar por aproximadamente 4 millones de euros. El precio representaba cerca de un 30% menos que el valor de publicación
La vivienda original tenía unos 1200 m² y estaba emplazada sobre un terreno de 7000 m², en primera línea de mar. Además, se encontraba frente a la casa de los padres del tenista
Antes de concretar la operación, el terreno podía convertirse en un edificio de hasta 75 departamentos. Nadal evitó ese desarrollo, aunque la construcción existente necesitaba una transformación profunda y finalmente fue demolida para dar lugar al nuevo proyecto
Los trámites burocráticos demoraron durante años la reforma y la mudanza. En ese período, Nadal y su esposa vivieron en un edificio residencial y también en la casa de los padres del deportista, hasta obtener los permisos necesarios
El proyecto quedó bajo la supervisión del arquitecto mallorquín Tomeu Esteva
Una vivienda sobre el acantilado
La casa actual está ubicada en lo alto de un acantilado, con el Mediterráneo como principal protagonista. La propiedad tiene alrededor de 1500 m² habitables y fue diseñada para aprovechar las vistas y la conexión con el exterior
Entre sus espacios se destacan una amplia pileta con vista al mar, un gimnasio, habitaciones espaciosas, un spa y distintos sectores destinados al descanso
La relación con el mar también es importante para Nadal, aficionado a la navegación y dueño de un yate. La vivienda tiene acceso directo al Mediterráneo y espacio para guardar su embarcación. Además, se señala que cuenta con un helipuerto
La vida tranquila de Porto Cristo
Porto Cristo se encuentra en la costa oriental de Mallorca y ofrece un ritmo de vida más tranquilo que otros destinos turísticos de la isla. La zona también está cerca de distintos recorridos y espacios naturales
Nadal contó que los jóvenes de Manacor suelen arrojarse al agua desde un acantilado cercano y que, durante el trayecto, pasan frente a su propiedad