LA PAZ, Bolivia. El Parlamento boliviano aprobó un crédito de 1.900 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI), destinado a recuperar la economía y fortalecer las reservas del país

El acuerdo incluye la eliminación total del subsidio a los combustibles y medidas de reducción del gasto público. Las condiciones generaron rechazo entre sindicatos, que advirtieron sobre el impacto en la inflación y en los ingresos de las familias

Un préstamo aprobado en medio de la tensión social

La votación se produjo un día después de que el Legislativo aprobara extender por 90 días el estado de excepción decretado por el presidente Rodrigo Paz. La medida había sido adoptada tras las protestas que se extendieron durante 53 días entre junio y julio y paralizaron amplias zonas del país

Según el mandatario, se trata del crédito más alto otorgado por el FMI a Bolivia en los últimos años. Paz sostuvo que los recursos permitirán “blindar nuestras reservas y estabilizar la economía”

El ministro de Economía, Christian Morales, afirmó ante el Senado que la aprobación también permitirá gestionar otros créditos por unos 5.000 millones de dólares, destinados a inversiones, infraestructura y educación

Los sindicatos cuestionan el ajuste

La Central Obrera Boliviana y otras organizaciones sindicales rechazaron el nuevo endeudamiento externo. También señalaron que las exigencias del FMI podrían profundizar la inflación, que cerró en 20% el año pasado, y agravar las dificultades económicas de los hogares

El crédito fue respaldado por legisladores de centro y de derecha, que controlan ambas cámaras. El oficialismo no cuenta con una mayoría legislativa sólida, mientras que la izquierda dispone de 10 de los 130 diputados

El fin del subsidio a los combustibles

Bolivia atraviesa una escasez crónica de combustibles, que debe importar para venderlos a precios subsidiados. El costo de esa política presiona las finanzas públicas y es considerado una de las causas de la peor crisis económica del país en cuatro décadas

Paz anunció que el subsidio será eliminado definitivamente en enero del próximo año. Transportistas y otros sindicatos ya anticiparon su rechazo por el impacto social que tendría la medida

El presidente afirmó que las decisiones serán difíciles debido a la evolución de los precios internacionales. También aseguró que los fondos actualmente destinados a las subvenciones se orientarán a la exploración y producción de hidrocarburos