Carmen Lomana cumple 78 años convertida en una de las figuras más conocidas de la crónica social española y también en una de las pocas que ha hablado con claridad sobre su patrimonio

La empresaria ha explicado en distintas ocasiones que su fortuna supera los ocho millones de euros y que buena parte de ese dinero está invertido en bienes inmuebles. Según su propia visión, la mejor forma de conservar un capital sólido es seguir generando ingresos y no limitarse a vivir de lo acumulado

Un patrimonio ligado al legado familiar

Buena parte de su posición económica está vinculada a la herencia de su marido, el diseñador industrial Guillermo Capdevila, fallecido en 1999. Aun así, Lomana ha defendido siempre que antes de casarse ya contaba con independencia económica y que su trayectoria no depende solo de ese legado

Con el paso de los años, ha combinado esa base patrimonial con una gestión centrada en el mercado inmobiliario y con los ingresos procedentes de su actividad pública

Trabajo activo y discreto

Sus colaboraciones en televisión, la radio, la prensa, además de libros, conferencias, eventos y campañas publicitarias, han contribuido a mantener su situación financiera estable

Lejos de exhibir su fortuna, Lomana ha insistido en que su prioridad ha sido conservarla. Esa estrategia le ha permitido sostener un estilo de vida acomodado sin dejar de trabajar por decisión propia