El tablero del auto reúne señales que ayudan a entender su estado. Algunas son ampliamente conocidas, como el aviso de motor o el de la batería. Otras pasan más desapercibidas, entre ellas el símbolo con forma de reloj
Cuando ese ícono se enciende, no está alertando una avería grave. Lo que indica es que el control de velocidad crucero está activado
Para qué sirve
Este sistema permite fijar una velocidad y mantenerla de forma constante. Según el fabricante, puede acelerar o desacelerar automáticamente, según el modelo del vehículo
Su uso resulta especialmente cómodo en trayectos largos por autopistas o rutas con curvas abiertas y poco tránsito
Ventajas en la ruta
Una de sus principales ventajas es el ahorro de combustible. Al sostener una velocidad pareja, evita aceleraciones innecesarias y también reduce las emisiones
Otra ventaja es el confort: en viajes extensos, el manejo se vuelve más relajado y menos exigente para el conductor
Versión adaptativa
Los autos más modernos incorporan una variante llamada control de velocidad crucero adaptativo. En ese caso, sensores detectan vehículos y objetos cercanos para ajustar la velocidad de manera automática y conservar una distancia segura
Cómo se activa
El comando suele estar en el volante y puede identificarse con la palabra “CRUISE” o con el símbolo del reloj
Primero hay que alcanzar la velocidad deseada y luego presionar “SET” para fijarla. Después, esa velocidad puede subir o bajar con los botones “+” y “-”
Para desactivar el sistema, basta con pisar el freno o tocar “CANCEL”. Si se quiere retomar la velocidad guardada, se usa “RES”
Cuándo no usarlo
Pese a su utilidad, no conviene emplearlo en tránsito intenso, curvas cerradas, lluvia, niebla, nieve, pendientes marcadas o caminos en mal estado
En esas situaciones, lo más seguro es mantener el control directo del vehículo para reaccionar sin demoras ante cualquier imprevisto