Hace cinco años, España puso en marcha una de las evacuaciones más exigentes de su historia reciente: la salida de más de 2.200 afganos tras la toma de Kabul por los talibanes. La operación se desplegó en un contexto de máxima urgencia y con el foco puesto en proteger vidas en riesgo

Un despliegue en tiempo récord

La misión se organizó en agosto de 2021 con 130 militares sobre el terreno en el aeropuerto de Kabul y un dispositivo más amplio de apoyo logístico y de proyección. Para trasladar a los evacuados, España programó 11 vuelos entre Dubái y Madrid con medios del Ejército del Aire y del Espacio

En esas rotaciones participaron tripulaciones del Ala 31 de Zaragoza, junto con personal del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo, la Unidad Médica de Aeroevacuación y el Batallón de Cooperación Cívico Militar del Ejército de Tierra

Recepción y asistencia en Torrejón

La Base Aérea de Torrejón se convirtió en el punto de llegada y primera atención. Allí, la Unidad Militar de Emergencias instaló un campamento de acogida para gestionar la recepción, identificación y asistencia inicial de los repatriados

La coordinación de aeronaves, permisos y seguridad en vuelo formó parte de una operación marcada por la presión del tiempo y el riesgo. El objetivo, en palabras del Ministerio de Defensa, fue claro: salvar vidas

Dos décadas de presencia española

La actuación de agosto de 2021 cerró un ciclo de presencia militar española en Afganistán que comenzó en enero de 2002 y se prolongó hasta mayo de 2021. Durante ese periodo, más de 30.000 efectivos pasaron por el país bajo mando de la OTAN en tareas de paz, reconstrucción y seguridad

España asumió la dirección de la base de Herat y de un equipo de reconstrucción en Badghis. Además, las Fuerzas Armadas participaron en la construcción de hospitales y escuelas, impulsaron iniciativas de desarrollo y ofrecieron formación a la población civil, con especial atención a mujeres y niñas afganas

El cierre de una etapa

La vuelta de los talibanes puso fin a esa presencia y obligó a acelerar la salida de quienes quedaban expuestos al nuevo régimen. En ese contexto, la evacuación española se convirtió en una operación de rescate ejecutada bajo condiciones extremas

Cinco años después, muchas de las mujeres y niñas evacuadas viven en España, lejos de la violencia y la represión que persisten en Afganistán. La misión sigue siendo uno de los episodios más recordados de la respuesta española ante una crisis internacional