Hanoi vive bajo el ruido de las demoliciones. Martillos hidráulicos, excavadoras y escombros marcan el ritmo de una capital que intenta proyectarse hacia las próximas décadas mientras Vietnam busca sostener un crecimiento económico de dos dígitos

Solo en la primera mitad de 2026, la ciudad destinó 2.400 millones de dólares a liberar terrenos para casi 1.500 proyectos. El plan urbano incluye obras para contener inundaciones, reducir la contaminación y adaptar la capital a fenómenos extremos asociados al cambio climático

Una ciudad que se rehace por dentro

La remodelación abarca avenidas, puentes, enlaces de transporte y nuevos distritos de negocios e industria. También contempla la demolición de villas coloniales, casas estrechas tradicionales y edificios bajos muy densos en zonas históricas

El proyecto más ambicioso es una renovación de 28.000 millones de dólares a ambos lados del río Rojo, con 11.400 hectáreas de extensión, nuevas vías, parques, áreas urbanas y sistemas de drenaje para frenar las inundaciones crónicas. A eso se suma un complejo deportivo olímpico de 35.200 millones de dólares respaldado por el principal grupo empresarial del país, con un estadio para 135.000 personas

El progreso también empuja a la salida

La modernización tiene un costo inmediato para miles de vecinos. Nguyen Thi Nhan perdió su casa y el local desde el que vendía fruta frente a la calle, derribado para abrir paso a una carretera. Aún no recibió compensación y ahora alquila una vivienda para su familia y sus padres

En el casco antiguo, otra ofensiva cambió la vida cotidiana: desde noviembre, las autoridades retiraron estacionamientos ilegales, vendedores ambulantes y extensiones comerciales sobre las veredas. Para quienes dependen de unas pocas mesas y sillas afuera de sus negocios, la diferencia puede significar la pérdida de clientes y de ingresos

En la comunidad de Bac Cau, junto al río Rojo, los residentes colocaron pancartas para pedir que no sean desplazados. Temen que las nuevas rutas terminen por borrar su barrio después de generaciones de permanencia

Riesgos de una transformación acelerada

El gobierno fijó reglas de compensación y reasentamiento para los terrenos tomados por estos proyectos, pero varios afectados dicen que todavía no recibieron pagos ni certezas sobre su futuro

Especialistas advierten que el problema no es la modernización en sí, sino la velocidad con que avanza y la escasa consulta a residentes y expertos. También señalan riesgos económicos: la suba de precios inmobiliarios, el endeudamiento de los desarrolladores y la exposición de los bancos si el mercado se debilita

En paralelo, Hanoi deja atrás su vieja lógica de expansión periférica para concentrarse en rehacer barrios ya existentes. Esa tarea es mucho más compleja porque involucra derechos de propiedad, relocalizaciones y coordinación estatal. El desafío, ahora, no es construir una ciudad más grande, sino reconstruir la que ya existe sin perder su historia ni su vida de calle