Una auditoría interna en Talleres Navales Dársena Norte (Tandanor), el astillero estatal que depende del Ministerio de Defensa y opera en La Boca, abrió una investigación judicial por una presunta maniobra de corrupción que terminó con el secuestro de una suma importante de dinero, documentación y equipos electrónicos
La hipótesis judicial
El principal apuntado es Julio Eduardo Galle, exgerente comercial de la empresa pública. También está bajo análisis la situación de Antonio Alejandro Napoleone, director de Lucrimar SA, compañía que mantenía una deuda con Tandanor por servicios prestados
La sospecha que sigue la Justicia es que Galle habría ofrecido condonar una deuda cercana a los US$200.000 a cambio de una retribución indebida. Esa maniobra, según la investigación, habría perjudicado el patrimonio del Estado y quedó encuadrada bajo las figuras de cohecho y administración infiel en perjuicio de la administración pública
Allanamientos y secuestros
La causa se activó después de una denuncia presentada por Tandanor, tras detectar irregularidades en el cobro de servicios durante una revisión interna ordenada con el recambio de autoridades. Con esa base, el juez federal Sebastián Casanello dispuso cinco allanamientos, ejecutados por agentes de la Policía Federal: cuatro en la ciudad de Buenos Aires y uno en Mar del Plata
El hallazgo más relevante se produjo en una caja de seguridad bancaria del microcentro porteño, donde apareció parte de los US$367.110 secuestrados en el expediente. El resto del dinero fue encontrado en un departamento allanado por la pesquisa. La caja quedó clausurada por orden judicial
Además, los investigadores incautaron $12.700.000, teléfonos celulares, computadoras, tablets, pendrives, documentación bancaria y papeles vinculados con contratos y operaciones comerciales. Entre los elementos incorporados al expediente también figura un recibo manuscrito que, según la hipótesis del caso, daría cuenta de un pago de US$100.000 entre personas relacionadas con la maniobra
Ahora, el foco está puesto en reconstruir el recorrido del dinero, definir el rol de cada involucrado y establecer si el entonces gerente comercial tenía margen para intervenir en la deuda que Lucrimar mantenía con el astillero estatal