NUEVA YORK.- Las principales petroleras de Estados Unidos y del mundo llegaron al cierre de la primavera boreal con ganancias extraordinarias, impulsadas por la guerra entre Irán y Estados Unidos, que complicó el envío de petróleo y elevó los precios de la energía a escala global
Exxon Mobil informó que sus beneficios del segundo trimestre se duplicaron hasta 14.530 millones de dólares, un alza interanual de 105%. Chevron casi cuadruplicó sus utilidades, que llegaron a 12.070 millones de dólares, mientras que sus ingresos treparon a 70.060 millones, 56% más que un año antes
Un mercado tensionado por el estrecho de Ormuz
El conflicto, ya en su sexto mes, frenó buena parte del tráfico por el estrecho de Ormuz, una vía clave por la que pasaba cerca de una quinta parte del petróleo y el gas natural del planeta. Con la oferta global restringida, el Brent escaló desde unos 70 dólares por barril hasta superar los 100 durante buena parte de marzo, abril y mayo, y llegó a tocar los 126 dólares
Ese salto en los precios se trasladó a la economía cotidiana: subieron la nafta, el diésel y el combustible para aviones, mientras que en algunos países aparecieron faltantes y racionamientos esporádicos. Australia aplicó cupos ocasionales y en Nepal y Sri Lanka hubo cierres de oficinas públicas por la escasez
Refinerías en posición de ventaja
Las compañías integradas, que extraen crudo y también refinan, quedaron mejor posicionadas para capitalizar el nuevo escenario. Las refinerías operan con márgenes históricamente altos y, en algunos casos, calcularon ganancias potenciales de entre 50 y 60 dólares por barril, muy por encima de los niveles habituales
En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina regular llegó esta semana a 4,10 dólares por galón, cerca de un dólar más que en la misma etapa del año pasado. La presión también afecta a otros bienes, porque gran parte de los productos de consumo incorpora costos de transporte y energía
Presión política sobre las petroleras
El salto en las utilidades reactivó el debate en el Congreso sobre un impuesto a las ganancias extraordinarias de las petroleras. La iniciativa busca gravar a las empresas que produzcan o importen al menos 300.000 barriles por día y redistribuir la recaudación entre los consumidores
Mientras tanto, el negocio no favorece a todos por igual: las productoras con fuerte presencia fuera del Golfo Pérsico se benefician de precios más altos, pero varias compañías de Medio Oriente enfrentan caídas de ingresos, más costos logísticos y mayores gastos de seguridad